domingo, 21 de diciembre de 2025

El pequeño libro del duelo

Está en pinturas, está en la literatura, está en las canciones que escuchamos, el dolor que se transforma en arte. La sublimación ha sido para el ser humano una herramienta de acompañamiento ante la pérdida y el sufrimiento. 

Acabo de leer "El pequeño libro del duelo" de Camila Sodi, que me ha parecido de principio a fin un libro precioso en donde relata cómo ha sido su proceso de duelo a partir de la muerte de su mamá.


Es un relato muy personal dividido en capítulos dónde recorre diversas ideas, reflexionando sobre la vida y la muerte, plasma pasajes de su historia familiar, y aprendizajes que ha ido integrando, además a través de los capítulos ofrece herramientas para transitar el duelo reflejando su trabajo personal para desarrollar resiliencia. 

Me parece un gran acompañante en el dolor de una pérdida porque aquí no te está hablando de teórico a doliente, sino de corazón a corazón: 

"El duelo es tan pesado porque carga una fuerza enorme de transformación. Una fuerza que nos lleva a crecer y a renovarnos. A menudo, el dolor provoca percepciones más profundas sobre la naturaleza de la existencia".

"No sé si crees en el destino o no, pero yo sí creo que hay cosas que no podemos evitar, y tal vez el momento en el que alguien debe partir de esta tierra ya esté marcado en la línea de nuestro destino".

"Entendí por fin que el amor no se puede medir por momentos. El amor incondicional que profesa no deja de ser amor humano punto y como todo lo humano está lleno de fallas y huecos y errores. El amor incondicional con el que amo es un amor humano, porque, aunque venga de la pura conexión y conciencia universal, se filtra por nuestra experiencia y existencia".

sábado, 13 de diciembre de 2025

Generalidades del duelo

Se dice con frecuencia: el fin de algo es siempre el principio de otra cosa. Sí, pero el fin es el fin y eso duele, éstas son algunas de las características del proceso del duelo:
 
*El duelo es el proceso de adaptación ante una pérdida, y hay diferentes tipos de pérdidas. 

*Un duelo no se hace de todo lo que termina, solo de lo que es significativo para nosotros.

*El duele como es implícito de su nombre duele y nada ni nadie puede eliminar esa experiencia de dolor que se tiene que transitar.

*El duelo es una decisión, se puede reprimir o de puede negar pero a largo plazo es insostenible y ese malestar del duelo no elaborado se manifestará de una forma u otra.

*El tiempo no lo cura todo si no se trabaja interiormente. 

*En el duelo no hay etapas, es único e individual y aunque como seres humanos compartimos características ante el dolor, pensar en "etapas" que se continúan es demasiado simplista.

*Es importante respetar nuestras perdidas y no comparar nuestros dolores ni nuestros procesos.

*La tristeza no es la única emoción que acompaña el proceso, sino que, por lo general el enojo, el miedo y la culpa (entre muchas más) van de la mano.

*Llorar no es sinónimo de un duelo no elaborado, así como no llorar tampoco lo es de que se ha integrado.

sábado, 6 de diciembre de 2025

Vivir con nuestros muertos

 "Vivir con nuestros muertos" de Delphine Horvilleur, uff, qué libro, el único libro que me ha hecho llorar este año, con la historia de "Ariane", tardé en volver de ella, aunque todas son muy conmovedoras y es que ella es una rabina, escritora y filósofa que oficia ceremonias funerarias donde se despiden a las personas que han fallecido y se encarga de recopilar datos e información sobre su vida para esos momentos en que como ella menciona refleja a los familiares y amigos de algún modo cómo ha sido la vida y la persona que partió. 


Como digo es profundo y conmovedor, cada capítulo trata sobre la ceremonia de las personas a las que ha acompañado en su último adiós retratando el impacto humano que se tiene frente a la muerte de alguien cercano, la forma en que cada familia atraviesa esos momentos tormentosos del dolor y el shock. ¿Qué se le puede decir a una persona que acaba de perder a un ser querido y tiene destrozado el corazón?

Al leer puedo darme cuenta de que Delphine es una mujer muy valiente, inteligente y especial que utiliza el humor de manera constante en el libro y al redactar también plasma partes de su propia vida y sus pensamientos y creencias sobre la vida y la muerte.

Hay un chiste que te mueve porque es muy crudo: "Estos son dos supervivientes de los campos que están haciendo humor negro sobre el Holocausto. Dios, que pasaba por allí, los interrumpe: -Pero ¿cómo os atrevéis a bromear con tamaña catástrofe?-, y los supervivientes le dicen: ¡Tú qué vas a saber, si no estabas allí!". Reflejando el toque confrontativo con Dios respecto a las experiencias sumamente dolorosas que como humanos no comprendemos y hubiéramos querido que como ser supremo diera un gran estate quieto a la gente malvada para poner orden, un ¡ya basta! 

Es un libro maravilloso, Delphine logra captar la esencia de las personas que acompaña y hacer de esta manera un homenaje a su vida por medio del lenguaje escrito.  

"Me he dicho muchas veces que tanto para mí como para mis seres queridos deseo que el día de nuestro entierro nuestras vidas puedan ser evocadas desde una perspectiva distinta de la tragedia, que se nos brinde la posibilidad de ser rememorados mediante otros léxicos y otros registros, que nuestras vidas puedan verse como un thriller, una serie romántica, una leyenda mitológica o incluso una comedia popular. lo que sea con tal de que en nuestro entierro se nos permita no ser reducidos a nuestras muertes y transmitir cuán vivos estuvimos en vida".

"Muchas veces he tenido ganas de llorar con ellos, de desmoronarme a su lado, de sollozar a su ritmo. Pero siempre he sabido que debía vetármelo.

Sabía que mi papel me protegía un poco y me obligaba a mucho. Que podía cubrirme con él para mantener a raya el torrente de emociones que arrasaba con todo a su paso pero que a mí, en mi papel de acompañante, me brindaba el privilegio de un refugio flotante al que podía agarrarme igual que a un salvavidas insumergible. 

También me parecía que debía mantener la emoción a distancia porque su efecto sobre los deudos podría ser devastador. El rabino o el oficiante no puede, ni debe, entrar en perfecta empatía con aquellos a los que está respaldando. Precisamente su deber consiste en no hacer suyo el dolor de las personas a las que acompaña, y en encarnar el pilar de una verticalidad que las ha abandonado".