lunes, 29 de marzo de 2021

Marie Curie y el feminismo

En estos días, he leído biografías de mujeres fuertes, valientes y poderosas, entre ellas las de Marie Curie,  Emmeline Pankhurst y Charlotte Bronte, pero la historia que más me sorprende cada que leo algo sobre ella es la de Madame Curie, rompiendo convencionalismos sociales, abriéndose paso entre las críticas, entre las miradas atónitas, en un mundo de hombres, en una época en la que era mal visto que la mujer estudiara una licenciatura, trabajara o pretendiera hacer algo más de su vida que casarse y tener hijos. Cuando se habla de feminismo me viene a la mente su valentía, su no conformismo, su capacidad para afrontar el dolor de la vida, transformarlo en trabajo y en perseverancia.

Su historia me impacta, su historia con Pierre, ¡lo genial que era Pierre Curie!: "Me parece que usted es un poco pretenciosa cuando dice que es perfectamente libre. Todos somos esclavos, cual más, cual menos, de nuestros afectos, esclavos de los prejuicios de aquellos a quienes amamos", le escribió cuando trataba de conquistar su corazón. ¡Y qué decir del padre de Pierre! era la onda, un abuelo adelantado a su tiempo, prácticamente fue quien crió a las hijas del matrimonio, sabiendo y aceptando que tenía una nuera poco convencional. 

Marie era el feminismo encarnado: Luchando por la igualdad, quería estudiar, quería sacar un doctorado,  quería trabajar en su laboratorio a la par de su papel de esposa y madre, ella aunque no buscaba reconocimiento social a final de cuentas y a pesar de las críticas en su momento obtuvo lo que nadie en su tiempo (y creo que hasta el momento) 2 premios nobel en 2 áreas distintas (física y química).
Eso es feminismo, la lucha por lo que merecemos, seamos hombres o mujeres, en su tiempo Marie fue agresiva con sus actos para abrirse paso, en el caso de Emmeline en el movimiento sufragista junto con sus activistas tuvo que hacerse ver rompiendo cristales, organizando mítines, haciendo huelgas de hambre hasta lograr su objetivo: alcanzar el derecho al voto, igual que los hombres. 




domingo, 6 de diciembre de 2020

Sobre la lectura

Hace días compre unos cuentos a mi bebé de 2 meses, que criticó una conocida diciendo que eso era imponer gustos, que la agobiaría, que ya quería que fuera como yo, entre otras cosas. Esos comentarios podrían sonar ridículos y desechables,

sirven para ilustrar el por qué en nuestro país la lectura es algo tan poco común: no se comprende. En México, donde leer no es una actividad popular, es mejor visto decir que ya le compré su celular o una tablet llena de juegos, que el decir que ya le compré sus primeros libros a un bebé. Decir que se impone un gusto es un razonamiento bastante absurdo, un gusto no se impone dado que perdería el sentido de su naturaleza, imponer es relativo al castigo, a lo obligado y si vemos desde ese punto de vista la lectura, ya la percibimos mal. El no leerle a los hijos es quitarles esa opción, hay muchas cosas no elegidas por nosotros de pequeños, como nuestro nombre, el lugar de nacimiento, si nos perforan las orejas, nuestros padrinos, nuestra ropa y un largo etcétera. Un gusto no se puede imponer, una actividad como la lectura, cuyos beneficios ya están de sobra estudiados (desarrollo cognitivo, del lenguaje, imaginación, vínculo entre padre e hijos, etc) es criticada porque se piensa que tendrá acceso a ello cuando vaya aprendiendo a leer y escribir (¡alrededor de los 6 años!) y antes de esa edad no entenderán nada.
Ser padres es amar, cuidar, atender las necesidades básicas de tu hijo, es disciplinar, es fomentar hábitos positivos, es influir positivamente, ¡es divertirse juntos, así como alguien que gusta del fútbol quiere compartir esa afición con sus hijos, un lector quiere compartir su gusto por las historias y así generar momentos únicos sin pensar en el futuro.  Nadie escucha música pensando en sus beneficios (al menos yo no) simplemente la disfruta, ¿cuando dejaremos de pensar en la lectura como algo obligado que sólo se hace en la escuela? 

viernes, 1 de marzo de 2019

Sobre el amor...

Hace días, caminando por la calle, me encontré de frente a una pareja de edad avanzada, la señora caminaba despacio y se notaba que le costaba hacerlo, mientras que él la iba llevando de la mano ayudándole. Al verlos me llamó tanto la atención el cuidado con que él la trataba, que no pude más que decir "¡eso es el amor!" De acuerdo a lo que he visto y vivido hasta este punto de mi vida, creo que el amor no son palabras, no son promesas y no son alardes.

Amor, es que te duela el dolor del otro, el amor no es rogar, pero tampoco es rendirse a la primera. Amor, no es decir "te amo con todo mi corazón" y al mes siguiente decírselo a otra persona. 

Amor es esfuerzo, porque ya no tiene que ver con la facilidad y fragilidad del enamoramiento. No son suspiros ni mariposas en el estómago. El amor no es un huracán pero es profundo. Es hacer lo correcto, es saber que elegiste un camino y comprometerte con él, a voluntad, porque sabes que habrá desaciertos y desencuentros, habrá problemas, a veces tan fuertes, que vas a querer desistir. Pero no lo harás, porque sabes que ahí está el honor. Porque el amor se prueba con la lealtad, saber que hay más opciones, pero el amor es una decisión.

Cuántas dificultades no habrá tenido esta pareja a lo largo de los años, cuántos retos no habrán afrontado y ahí están, dándole frente a la vida, juntos. Porque el amor no perdura porque sea magia, perdura porque te esfuerzas.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Cómo reconocer una falsa amistad

Ya que estamos en este mes en que es celebrado el día del amor y de la amistad, escribiré un poco acerca de lo que entiendo por no amistad.

Las personas con las que nos rodeamos influyen en nuestra vida, en cómo pensamos, en cómo actuamos, en nuestros propios hábitos. Por eso, debemos de ser muy cuidadosos al momento de elegir a las personas que están a nuestro alrededor y mucho más a los que nombramos "amigos". 

El filósofo Aristóteles decía sobre la amistad: “…la amistad perfecta es la de los hombres buenos e iguales en virtud; porque éstos quieren el bien el uno del otro en cuanto son buenos, y son buenos en sí mismos; y los que quieren el bien de sus amigos por causa de éstos, son los mejores amigos…”

Se dice que si queremos buenos amigos, seamos un buen amigo, pero yo le agregaría también: Selecciona, elige personalidades, mentalidades que te hagan crecer, que te hagan ser mejor, y de ahí parten las cuestiones que debemos analizar sobre cómo reconocemos a un mal amigo, estos son para mi los principales:

1. Te induce a vicios: Como dije, selecciona, una persona que se valora y se respeta, no quiere personas mediocres alrededor, si alguien cercano te induce a que adquieras o sigas con un vicio, el que sea, fumar, tomar alcohol, sexo y otras drogas, no puedes esperar que sea una persona que genere crecimiento en ti.

2. Te ofrece malos consejos: Si comentas tu vida por confianza estás depositando parte de tu intimidad, pero si esta persona no es equilibrada o no tiene suficiente inteligencia emocional, podrías obtener consejos que no sean objetivos ni benéficos, los buenos consejos te ayudan a perseverar, pero hay otros comentarios tóxicos que dañan, que lastiman, que son puro veneno. Evitar enjuiciar, el silencio y la escucha son mejores que un mal consejo, si no tenemos algo bueno que decir, mejor no decir nada, debemos mantenernos neutrales y objetivos. 

 Aventura, Altura, Escalada, Montaña, Pico, Cumbre
3. Influye negativamente en tu vida: Nadie somos perfectos y por lo tanto, no hay vidas perfectas, pero observa, analiza cómo vive la gente que más influye en tí: ¿Es una persona independiente?, ¿con valores?, ¿Perseverante?, ¿Digno? ¿Inteligente, centrado? o todo lo contrario.¿De qué forma ayuda esa persona a mejorarte a ti, es buen padre, buen esposo, buen hijo? ¿Trata de cultivarse, de motivarse de apender? ¿tiene buena conversación

Para tener buenos amigos, hay que ser uno, pero también hay que rodearnos de gente que valga la pena tener cerca, que el tiempo que pasamos con ellos sea valioso y de crecimiento mutuo.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Recomendaciones de fin de año

... Fin de año, fiestas, cenas, compras, vacaciones, y un largo etcétera. Los números, el año, es algo inventado por el hombre, pero dado que requerimos organización, se determinó que necesitábamos una contabilización del tiempo: Un año con tanto número de días, con ciertas semanas, con ciertos nombres. Siendo así, hemos llegado al término de este año 2017, estamos a pocos días de pasar a otro y considero la fecha como un pretexto ideal para reflexionar acerca de nuestra propia existencia, "tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio y coincidir" (canción de Nicho Hinojosa), tantos números, tantos siglos, tantas cosas y vivir... Vivir es lo que estamos haciendo en este preciso momento, obligados a respirar y a sentir, a ver, a pensar. Como somos el único ser sobre la tierra capaz de pensar sobre lo que piensa, ojalá que, entre tantas cosas por hacer en estas fechas, nos detengamos un poco para darle cabida a analizar lo que estamos haciendo con nuestra existencia. A continuación, propongo algunas recomendaciones para pensar sobre ello y pasar al siguiente año siendo un poco más conscientes del gran regalo que tenemos: la vida. 

1. Hazte preguntas: La pregunta es el camino al conocimiento, respóndelas por escrito si se te facilita o simplemente analiza: ¿Cómo fue este año para mí?, ¿Cómo lo viví?, ¿Cuáles fueron mis aprendizajes? ¿Qué me gustó? ¿Qué me desagradó? ¿Me fortalecí? ¿Qué habilidades adquirí? ¿Que agredeces de éste año? Reflexionar sobre nosotros mismos nos permite ser más conscientes de lo que estamos haciendo con nuestra vida, darnos cuenta de qué camino llevamos. 

2. Saca la basura: Basura material y basura mental. En estos días de vacaciones dedica unos días para estar en casa y sacar lo que ya no ocupas, ropa, objetos o incluso muebles que no utilizas y te restan espacio, puedes donar las que se encuentren en buen estado y hacer un bien a la vez para ti y para otros. Y la basura mental se refiere a estos pensamientos que, al igual que las cosas te quitan espacio y no te sirven, creencias limitantes, inseguridades, complejos, despídete de ellos y ve dejándolos, ya no los cargues para el siguiente año. Comienza ligero, saca las piedras de tu mochila. 

3. Replantéate la vida: ¿Cómo ves la vida? Cada uno le añadirá el color según su modo característico de ser, si hasta ahora la has coloreado más bien oscuro, recuerda que han pasado desde la contabilización del tiempo (d.C.) 2017 años, piensa en el año en que naciste, esos años transcurrieron con sus días y sus noches para que tú hayas tenido la oportunidad de estar aquí. Pasarán otros tantos cuando nosotros ya no estemos, así que ÉSTE es TÚ momento de vivir, y hasta lo que se sabe, no habrá otro, ésta es tu vida ¿qué estás haciendo con ella? 



4. Haz las pases: Si hasta el momento has vivido peleado con la vida, con tu pasado o con algunas personas es el momento de ideal para hacer las pases. Por lo que he visto, las personas que viven alimentando rencores u odios, no viven felices y no experimentan una existencia plena, al contrario, suelen enfermarse del cuerpo y del alma porque esos sentimientos profundos de inconformidad los han intoxicado. Acepta tu pasado aunque sea doloroso, déjalo ir, no te aferres a lo que no pudo ser, a lo que te dijeron, o a lo mal que la pasaste porque eso ya no existe más. Si estás enojado con alguna persona, perdona, puede que no se lo merezca pero hazlo por ti, porque te conviene para seguir de la mejor manera posible. 

5. Aprendizaje y fortaleza. La vida es dura y requiere fortaleza. Errores todos cometemos, es nuestra naturaleza imperfecta, pero tratemos al menos de cometer errores diferentes y de aprender de ellos, de sacar el máximo provecho a nuestras experiencias para fortalecernos. Despertar y darnos cuenta de la belleza de la vida, de sus bondades, de que tenemos una nueva oportunidad de comenzar, de disfrutar, de ayudar, de aportar a los demás y a la vida.

¡¡Felíz año nuevo!!

viernes, 15 de diciembre de 2017

Mujer, no permitas que...

La violencia hacia la mujer existe de distintas formas, formas diversas y hasta disfrazadas en la sociedad, desde la misma presión que se ejerce por verse bonitas, de acuerdo a los estándares que alguien más marca, el famoso "deber ser", "tienes que verte bonita", "debes de estudiar una carrera", "debes de agradar a los demás", "debes de comportarte de tal forma",  "debes de casarte", "debes de tener hijos", "debes de trabajar, casarte, tener hijos, agradar al esposo y verte bonita". Es demasiada presión que se ejerce sobre las mujeres pero, ¿saben una cosa? Creo que nosotras mismas lo hemos permitido, en una sociedad en la que la mujer se ha ido empoderando cada vez más, se ha ido escuchando su voz sobre la de los hombres, lo que ya no "debemos" hacer, es seguir permitiendo que se impongan estos estándares sobre nosotras porque es agotador.
 “Es obvio el que los valores de las mujeres difieren con frecuencia de los valores creados por el otro sexo y sin embargo son los valores masculinos los que predominan.” - Virginia Woolf.
Considero -aunque suene fuerte- que en este "deber ser", muchas mujeres se casan y tienen hijos por obligación no por decisión propia, pero se dejan llevar no por su propia voz, sino por la de la sociedad que presiona para que en cada etapa de la vida hagas lo que "tienes que hacer".
Lo cierto es que la felicidad no se encuentra en lo que los demás quieren que hagamos.
Mujer, no permitamos que nos presionen, que nos insulten o que nos disminuyan por una u otra cosa. Somos fuertes, somos inteligentes y podemos desaprender lo que en la sociedad se nos ha dictado durante tanto tiempo.
Si no puedes tener hijos y tu pareja te agrede, te disminuye o te amenaza con abandonarte por esa cuestión, no lo permitas, si te presionan para que te cases, para que hagas mil y una cosas y al mismo tiempo, recuerda que nosotras somos las protagonistas de nuestra propia vida y tenemos el poder para decidir qué, cuándo y con quién seguirla.
No permitas que nadie te presione para hacer lo que no quieres hacer. Sé quien elijas ser y defiéndelo. 

jueves, 26 de octubre de 2017

Pensar en la muerte

Ahora que estamos en fechas próximas en que todos nos acordamos de la muerte, época para comprar calaveritas, disfraces de brujas y fantasmas, leer cuentos y ver películas de terror, época en que no negamos a la muerte y los panteones estarán en dias próximos repletos de flores y visitas a los parientes fallecidos, ahora no se niega a la muerte, de alguna manera se le rinde culto, se le festeja y a través de las calaveritas literarias hasta nos reímos de ella. 
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Sin embargo, solamente son días específicos al año, pues los demás días tratamos de negarla y evitarla lo más que podemos. Nada de burlarse de ella porque le tememos, nada de siquiera voltear a mirar el panteón porque nos da miedo, nada de hacer testamento porque "no vaya a ser la de malas", nada de llevar a los niños a los funerales porque son apenas unos pequeños que no deben saber de ello, y muchas otras cosas e incluso rituales que hacemos para deshacernos de la idea de la muerte lo mejor posible. Pero ahí está. Presente. Todo el tiempo, a cada momento, sabemos de ella, escuchamos noticias y dentro de nosotros tenemos la idea clara de que somos finitos. 

Considero que debemos de pensar en nuestra muerte, no solamente en estas fechas, obviamente  no todo el tiempo, ni todos los días, pero negarla tampoco es sano, podemos pensar en ella por muchas y variadas razones, entre ellas:
  • Pensando en la muerte, pensando en que algún día, no sé cuál, no sé cómo pero ya no estáré más aquí, pensando en mi muerte puedo rectificar situaciones pendientes, llámese testamentos, llámese conflictos con mi familia, arreglos, perdonar o pedir perdón de todo corazón para que mi energía ya no esté más ahí. 
  • Pensando en mi muerte puedo hacer un balance de cómo llevo mi vida, ¿He conducido mi vida lo mejor posible? ¿He hecho el bien o me he dedicado a fregar al prójimo? ¿He cumplido mis metas? ¿Si mueriera pronto, mi vida sería algo de lo que estuviera satisfecho u orgulloso?, pensar en mi muerte me sirve para cuestionarme, para rectificar o cambiar el rumbo si es necesario.
  • Pensando en mi muerte puedo valorar la vida ¿Me quejo mucho? ¿En realidad mi vida es tan mala como pienso? ¿Qué cosas no he disfrutado? He reído lo suficiente, he amado lo suficiente, he paseado lo suficiente, ¿Cada cuanto hago el bien?.
  • Pensando en mi muerte puedo pensar en los demás. En mi pareja, en mis padres, en mis hijos si los tengo, ¿Cuál es el legado que dejo? ¿Dejo puros problemas o les dejo amor? ¿Hay algo que deba solucionar con alguno de ellos?
  • Pensando en mi muerte puedo darme la oportunidad de pensar en mi salud. Mientras viva ¿Cómo quiero vivir? ¿Me cuido lo suficiente? ¿Me alimento bien o como pura porquería? ¿Hago ejercicio con regularidad? ¿Hago mis chequeos médicos o me da miedo ir? ¿Leo? ¿Disfruto? 
  • Pensando en mi muerte puedo recordar mi sentido de vida. ¿Cuántos años pasaron antes de que nacieras? ¿1984, 1990, 1960? ¿Cuántos? Éste es nuestro momento de vivir, este es el único momento por lo que sabemos, es nuestra única oportunidad, ¿La estamos aprovechando?
Pensar en la muerte es una posibilidad para hacer un balance de nuestra vida y de nuestras acciones, hacernos preguntas esenciales de vida, de mi rumbo, de cómo quiero seguir viviendo, creemos que pensar en la muerte nos deprimirá, pero incluso puede ser nuestra oportunidad de vida.