Leer Psicología
Espacio dedicado a temas de psicología, tanatología, mis lecturas y reflexiones.
domingo, 22 de febrero de 2026
Capitulos de nuestra vida
jueves, 5 de febrero de 2026
Consolaciones
Leyendo el libro de Christophe André "Consolaciones" que me está pareciendo magnífico, "consolar" es desear aliviar una pena, y referente a ellas, podemos tener muchas, una pena de desamor, una por fallecimiento de un ser querido, por alguna enfermedad nuestra o de familiares o amigos, una pérdida material, un proyecto que no resultó, una pérdida de empleo, y un largo etcétera, se refiere a un momento complicado o especialmente difícil, ahí entra la consolación que podemos ofrecer a través de palabras o acciones hacia otras personas o hacia nosotros mismos.
En una parte del libro habla acerca de "Consolaciones a granel", lo que me pareció a su vez gracioso y genial, son pequeñas cosas del día que nos pueden ayudar a que algún dolor nuestro sea un poco más llevadero, un poco más manejable, que nos consuelan, aunque sea un poquito, aunque sea un momento.
Pensé sobre ello y me puse a buscar esas pequeñas consolaciones y es curioso como si las buscamos de manera voluntaria y consciente hay realmente muchos y muy bonitos como los siguientes ejemplos:
Caminando hacia la escuela donde trabajo por la mañana, hay un espacio en el que se contrasta el azul del cielo con el verde intenso de los campos sembrados que crecen de a poco, llegando se perciben los árboles que tapan la escuela que son altos y frondosos y crean un bonito paisaje. Pienso en dichas "postales" que solo pueden ser captadas como son por el ojo humano, puede haber paisajes bellos en cualquiera de nuestros caminos, sólo hay que estar atentos. Ésta es una consolación a granel.
Otra, el escuchar los pajarillos cantar. Cuando estamos inmersos en nuestras cavilaciones esto pasa desapercibido, pero está y me parecía que cantaban para alegrar el camino de quien pasara por ahí.
El sol que calienta, que refleja el amarillo por todas partes, que cobija, hace que no estén tan fríos los campos, las casas y el corazón humano, esto es una consolación a granel.
¿Podemos percibir estas consolaciones en momentos complicados? sí, sólo hace falta prestar atención a ellas.
domingo, 1 de febrero de 2026
Sobre mi psiquiatra preferido
Conocí por sus libros a Christophe André en 2011, cuando en la librería más cercana en ese entonces de donde vivo, el dueño (Q.E.P.D.) me recomendó "Los estados de ánimo", en aquel entonces la librería era un local más pequeño que donde están ahora y me lo llevé sin esperar mucho, lo leía entre consultas cuando trabajaba en DIF municipal. Para mí fue un antes y un después, ese primer libro del autor me llevó a preguntar de manera constante por más títulos que les llegaran. Christophe André es un psiquiatra francés que durante más de treinta años trabajó en el hospital psiquiátrico Santa Anna a la par de escribir libros de temas de psicología variados, como lo es la autoestima, la timidez, los trastornos de personalidad, las emociones, la meditación, la serenidad y la felicidad.
Tiene libros muy bonitos como "Meditar día a día" y "El arte de la felicidad" que enriquece enormemente con imágenes de pinturas. Leerle siempre me ha transmitido serenidad, me parece cercano, paciente, aterriza temas complejos de forma que sea fácilmente comprensible, además de que invita siempre a la reflexión y a la introspección.
Me parece curioso y últimamente he pensado en ello, en cómo ha acompañado estos casi 15 años de mi vida a partir de ver en el estante ya varios títulos suyos. Me causó gracia que hace poco en esa misma librería me dijeron que me recodaban como la clienta que siempre preguntaba por libros de Christophe André.
En este momento estoy leyendo "Consolaciones, lecciones de un terapeuta para enfrentarse a las adversidades", y como de costumbre me llega al alma, estoy pensando que podría convertirse en mi favorito.
miércoles, 7 de enero de 2026
La vida que queríamos, película
La he visto tres veces y me ha llevado a buscar los libros del escritor Peter Stamm. "La vida que queríamos" es una historia que refleja la profunda frustración del ser humano. Se centra en la vida de dos parejas, una de ellas que es la protagonista pasa por el duelo de no poder concebir un hijo y llevan varios tratamientos fallidos de FIV. Sólo quien ha pasado por un tratamiento así puede empatizar genuinamente con la Alice, pues son tratamientos muy exigentes en muchos sentidos, físico, mental, emocional, económico y que, además, ponen a prueba a la pareja más estable.
La historia se centra en que se van de vacaciones por recomendación del médico que ha llevado el proceso de fertilidad de la pareja para que descansen física y psicológicamente y al lado llega una familia ruidosa que tiene una niña pequeña y un adolescente con el que no pueden comunicarse.
Me gustó mucho porque retrata a través de las emociones, conductas, miradas, silencios y expresiones de los personajes la vida matrimonial, por un lado, una pareja con hijos, estresada y cansada que busca paz, mientras que la otra, de manera irónica con exceso de paz que lleva a cuestas la frustración de quererlos y no poder concebirlos.
Hay tantas cosas para analizar y reflexionar en esos diálogos y situaciones que viven en sus días de vacaciones en las que se entrelazan las historias de las dos parejas: "no tienen hijos verdad, tienen suerte", "no sé para qué tienen hijos (mientras en el restaurante ven a un niño con una tableta), -pues no creo que puedan tener una conversación en paz, seguramente nos envidian". Cuestiona la idea de los hijos como parte de la felicidad, "la familia felíz", pues ninguna de las dos parejas lo son, unos porque los tienen y se están en constante tensión ( está niña me va a provocar un infarto) y la otra porque no puede tenerlos y tienen que reajustar expectativas y proyecto de vida. Las dos parejas se reflejan y ven en la otra, la vida que les atrae pero que desconocen.
domingo, 21 de diciembre de 2025
El pequeño libro del duelo
sábado, 13 de diciembre de 2025
Generalidades del duelo
sábado, 6 de diciembre de 2025
Vivir con nuestros muertos
"Vivir con nuestros muertos" de Delphine Horvilleur, uff, qué libro, el único libro que me ha hecho llorar este año, con la historia de "Ariane", tardé en volver de ella, aunque todas son muy conmovedoras y es que ella es una rabina, escritora y filósofa que oficia ceremonias funerarias donde se despiden a las personas que han fallecido y se encarga de recopilar datos e información sobre su vida para esos momentos en que como ella menciona refleja a los familiares y amigos de algún modo cómo ha sido la vida y la persona que partió.
Como digo es profundo y conmovedor, cada capítulo trata sobre la ceremonia de las personas a las que ha acompañado en su último adiós retratando el impacto humano que se tiene frente a la muerte de alguien cercano, la forma en que cada familia atraviesa esos momentos tormentosos del dolor y el shock. ¿Qué se le puede decir a una persona que acaba de perder a un ser querido y tiene destrozado el corazón?
Al leer puedo darme cuenta de que Delphine es una mujer muy valiente, inteligente y especial que utiliza el humor de manera constante en el libro y al redactar también plasma partes de su propia vida y sus pensamientos y creencias sobre la vida y la muerte.
Hay un chiste que te mueve porque es muy crudo: "Estos son dos supervivientes de los campos que están haciendo humor negro sobre el Holocausto. Dios, que pasaba por allí, los interrumpe: -Pero ¿cómo os atrevéis a bromear con tamaña catástrofe?-, y los supervivientes le dicen: ¡Tú qué vas a saber, si no estabas allí!". Reflejando el toque confrontativo con Dios respecto a las experiencias sumamente dolorosas que como humanos no comprendemos y hubiéramos querido que como ser supremo diera un gran estate quieto a la gente malvada para poner orden, un ¡ya basta!
Es un libro maravilloso, Delphine logra captar la esencia de las personas que acompaña y hacer de esta manera un homenaje a su vida por medio del lenguaje escrito.
"Me he dicho muchas veces que tanto para mí como para mis seres queridos deseo que el día de nuestro entierro nuestras vidas puedan ser evocadas desde una perspectiva distinta de la tragedia, que se nos brinde la posibilidad de ser rememorados mediante otros léxicos y otros registros, que nuestras vidas puedan verse como un thriller, una serie romántica, una leyenda mitológica o incluso una comedia popular. lo que sea con tal de que en nuestro entierro se nos permita no ser reducidos a nuestras muertes y transmitir cuán vivos estuvimos en vida".
"Muchas veces he tenido ganas de llorar con ellos, de desmoronarme a su lado, de sollozar a su ritmo. Pero siempre he sabido que debía vetármelo.
Sabía que mi papel me protegía un poco y me obligaba a mucho. Que podía cubrirme con él para mantener a raya el torrente de emociones que arrasaba con todo a su paso pero que a mí, en mi papel de acompañante, me brindaba el privilegio de un refugio flotante al que podía agarrarme igual que a un salvavidas insumergible.
También me parecía que debía mantener la emoción a distancia porque su efecto sobre los deudos podría ser devastador. El rabino o el oficiante no puede, ni debe, entrar en perfecta empatía con aquellos a los que está respaldando. Precisamente su deber consiste en no hacer suyo el dolor de las personas a las que acompaña, y en encarnar el pilar de una verticalidad que las ha abandonado".
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