Leyendo el libro de Christophe André "Consolaciones" que me está pareciendo magnífico, "consolar" es desear aliviar una pena, y referente a ellas, podemos tener muchas, una pena de desamor, una por fallecimiento de un ser querido, por alguna enfermedad nuestra o de familiares o amigos, una pérdida material, un proyecto que no resultó, una pérdida de empleo, y un largo etcétera, se refiere a un momento complicado o especialmente difícil, ahí entra la consolación que podemos ofrecer a través de palabras o acciones hacia otras personas o hacia nosotros mismos.
En una parte del libro habla acerca de "Consolaciones a granel", lo que me pareció a su vez gracioso y genial, son pequeñas cosas del día que nos pueden ayudar a que algún dolor nuestro sea un poco más llevadero, un poco más manejable, que nos consuelan, aunque sea un poquito, aunque sea un momento.
Pensé sobre ello y me puse a buscar esas pequeñas consolaciones y es curioso como si las buscamos de manera voluntaria y consciente hay realmente muchos y muy bonitos como los siguientes ejemplos:
Caminando hacia la escuela donde trabajo hay un espacio en el que se contrasta el azul del cielo con el verde intenso de los campos sembrados que crecen de a poco, llegando se perciben los árboles que tapan la escuela que son altos y frondosos y crean un bonito paisaje. Pienso en dichas "postales" que solo pueden ser captadas como son por el ojo humano, puede haber paisajes bellos en cualquiera de nuestros caminos, sólo hay que estar atentos. Ésta es una consolación a granel.
Otra, el escuchar los pajarillos cantar. Cuando estamos inmersos en nuestras cavilaciones esto pasa desapercibido, pero está y me parecía que cantaban para alegrar el camino de quien pasara por ahí.
El sol que calienta, que refleja el amarillo por todas partes, que cobija, hace que no estén tan fríos los campos, las casas y el corazón humano, esto es una consolación a granel.
¿Podemos percibir estas consolaciones en momentos complicados? sí, sólo hace falta prestar atención a ellas.
.jpg)


