Mostrando entradas con la etiqueta duelo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta duelo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de mayo de 2026

El jardinero y la muerte

En las reseñas que leí antes de comprarlo lo alababan y decían que era un libro magnífico, pues ahora que lo he leído confirmo que lo es, el autor a sido un descubrimiento para mí, esa forma de convertir el dolor y la muerte de una persona amada en fragmentos de poesía y recuerdos.
Narrar la muerte de su padre, desde antes del diagnóstico de cáncer, durante y el tiempo posterior, se va del tiempo presente a los recuerdos que tiene de su padre y es donde tiene belleza cada breve capítulo, una persona no solo debe de ser recordada en sus últimos días sino en los momentos de su vida, en los momentos compartidos, en lo que le fue importante y amado, en este caso su familia y su jardín. Lo hace con una ternura y nostalgia que no es posible no quedar conmovido, como cuando narra algunos pasajes de la juventud del padre, las anécdotas de cuando intentaba ganarse la vida sembrando diferentes cosas o cuando intentaba vender cebollas durante un periodo de escasez, es impactante lo que vivían las generaciones más grandes, la dureza de sus tiempos. Indudablemente también te lleva a diversas reflexiones personales, sobre nuestra propia muerte y la de nuestras personas amadas, la crudeza de los últimos días y la manera personal  para sobrellevar el dolor del duelo. Dolorosamente hermoso, tiene frases maravillosas, poéticas, pongo solo algunas:
 
"¿De qué hablamos cuando hablamos de la muerte? ¿De aquel que se ha ido o de nosotros? ¿De la ausencia misma? Está tan ausente que llena cada minuto libre con su ausencia".

"El fin del mundo no llega para todos al mismo tiempo". 

"Al menos nos queda el consuelo de que solo pasaremos por la muerte de nuestros padres una vez. De nuestra propia muerte ni hablo. Por ella no pasaremos ni una sola vez". 

"No nos han enseñado a envejecer. ¿Qué se hace al final de la vida? Cómo bajas el ritmo, cómo te acostumbras a qué tú trabajo ahora consiste en descansar, qué clase de trabajo es descansar".

"La física del dolor te libera del aplastante vacío y de la existencia metafísica de la muerte que afrontas". 

"Era una noche silenciosa y blanda, me despedía de mi parte y quería acompañarme al menos hasta la puerta, hasta donde dejan llegar a los vivos... Él apretaba la mía, atravesabamos el puente de la noche y en breve íbamos a separarnos".

jueves, 5 de febrero de 2026

Consolaciones

Leyendo el libro de Christophe André "Consolaciones" que me está pareciendo magnífico, "consolar" es desear aliviar una pena, y referente a ellas, podemos tener muchas, una pena de desamor, una por fallecimiento de un ser querido, por alguna enfermedad nuestra o de familiares o amigos, una pérdida material, un proyecto que no resultó, una pérdida de empleo, y un largo etcétera, se refiere a un momento complicado o especialmente difícil, ahí entra la consolación que podemos ofrecer a través de palabras o acciones hacia otras personas o hacia nosotros mismos.

En una parte del libro habla acerca de "Consolaciones a granel", lo que me pareció a su vez gracioso y genial, son pequeñas cosas del día que nos pueden ayudar a que algún dolor nuestro sea un poco más llevadero, un poco más manejable, que nos consuelan, aunque sea un poquito, aunque sea un momento. 

Pensé sobre ello y me puse a buscar esas pequeñas consolaciones y es curioso como si las buscamos de manera voluntaria y consciente hay realmente muchos y muy bonitos como los siguientes ejemplos:

Caminando hacia la escuela donde trabajo por la mañana, hay un espacio en el que se contrasta el azul del cielo con el verde intenso de los campos sembrados que crecen de a poco, llegando se perciben los árboles que tapan la escuela que son altos y frondosos y crean un bonito paisaje. Pienso en dichas "postales" que solo pueden ser captadas como son por el ojo humano, puede haber paisajes bellos en cualquiera de nuestros caminos, sólo hay que estar atentos. Ésta es una consolación a granel.

Otra, el escuchar los pajarillos cantar. Cuando estamos inmersos en nuestras cavilaciones esto pasa desapercibido, pero está y me parecía que cantaban para alegrar el camino de quien pasara por ahí. 

El sol que calienta, que refleja el amarillo por todas partes, que cobija, hace que no estén tan fríos los campos, las casas y el corazón humano, esto es una consolación a granel. 

¿Podemos percibir estas consolaciones en momentos complicados? sí, sólo hace falta prestar atención a ellas. 



domingo, 21 de diciembre de 2025

El pequeño libro del duelo

Está en pinturas, está en la literatura, está en las canciones que escuchamos, el dolor que se transforma en arte. La sublimación ha sido para el ser humano una herramienta de acompañamiento ante la pérdida y el sufrimiento. 

Acabo de leer "El pequeño libro del duelo" de Camila Sodi, que me ha parecido de principio a fin un libro precioso en donde relata cómo ha sido su proceso de duelo a partir de la muerte de su mamá.


Es un relato muy personal dividido en capítulos dónde recorre diversas ideas, reflexionando sobre la vida y la muerte, plasma pasajes de su historia familiar, y aprendizajes que ha ido integrando, además a través de los capítulos ofrece herramientas para transitar el duelo reflejando su trabajo personal para desarrollar resiliencia. 

Me parece un gran acompañante en el dolor de una pérdida porque aquí no te está hablando de teórico a doliente, sino de corazón a corazón: 

"El duelo es tan pesado porque carga una fuerza enorme de transformación. Una fuerza que nos lleva a crecer y a renovarnos. A menudo, el dolor provoca percepciones más profundas sobre la naturaleza de la existencia".

"No sé si crees en el destino o no, pero yo sí creo que hay cosas que no podemos evitar, y tal vez el momento en el que alguien debe partir de esta tierra ya esté marcado en la línea de nuestro destino".

"Entendí por fin que el amor no se puede medir por momentos. El amor incondicional que profesa no deja de ser amor humano punto y como todo lo humano está lleno de fallas y huecos y errores. El amor incondicional con el que amo es un amor humano, porque, aunque venga de la pura conexión y conciencia universal, se filtra por nuestra experiencia y existencia".

sábado, 6 de diciembre de 2025

Vivir con nuestros muertos

 "Vivir con nuestros muertos" de Delphine Horvilleur, uff, qué libro, el único libro que me ha hecho llorar este año, con la historia de "Ariane", tardé en volver de ella, aunque todas son muy conmovedoras y es que ella es una rabina, escritora y filósofa que oficia ceremonias funerarias donde se despiden a las personas que han fallecido y se encarga de recopilar datos e información sobre su vida para esos momentos en que como ella menciona refleja a los familiares y amigos de algún modo cómo ha sido la vida y la persona que partió. 


Como digo es profundo y conmovedor, cada capítulo trata sobre la ceremonia de las personas a las que ha acompañado en su último adiós retratando el impacto humano que se tiene frente a la muerte de alguien cercano, la forma en que cada familia atraviesa esos momentos tormentosos del dolor y el shock. ¿Qué se le puede decir a una persona que acaba de perder a un ser querido y tiene destrozado el corazón?

Al leer puedo darme cuenta de que Delphine es una mujer muy valiente, inteligente y especial que utiliza el humor de manera constante en el libro y al redactar también plasma partes de su propia vida y sus pensamientos y creencias sobre la vida y la muerte.

Hay un chiste que te mueve porque es muy crudo: "Estos son dos supervivientes de los campos que están haciendo humor negro sobre el Holocausto. Dios, que pasaba por allí, los interrumpe: -Pero ¿cómo os atrevéis a bromear con tamaña catástrofe?-, y los supervivientes le dicen: ¡Tú qué vas a saber, si no estabas allí!". Reflejando el toque confrontativo con Dios respecto a las experiencias sumamente dolorosas que como humanos no comprendemos y hubiéramos querido que como ser supremo diera un gran estate quieto a la gente malvada para poner orden, un ¡ya basta! 

Es un libro maravilloso, Delphine logra captar la esencia de las personas que acompaña y hacer de esta manera un homenaje a su vida por medio del lenguaje escrito.  

"Me he dicho muchas veces que tanto para mí como para mis seres queridos deseo que el día de nuestro entierro nuestras vidas puedan ser evocadas desde una perspectiva distinta de la tragedia, que se nos brinde la posibilidad de ser rememorados mediante otros léxicos y otros registros, que nuestras vidas puedan verse como un thriller, una serie romántica, una leyenda mitológica o incluso una comedia popular. lo que sea con tal de que en nuestro entierro se nos permita no ser reducidos a nuestras muertes y transmitir cuán vivos estuvimos en vida".

"Muchas veces he tenido ganas de llorar con ellos, de desmoronarme a su lado, de sollozar a su ritmo. Pero siempre he sabido que debía vetármelo.

Sabía que mi papel me protegía un poco y me obligaba a mucho. Que podía cubrirme con él para mantener a raya el torrente de emociones que arrasaba con todo a su paso pero que a mí, en mi papel de acompañante, me brindaba el privilegio de un refugio flotante al que podía agarrarme igual que a un salvavidas insumergible. 

También me parecía que debía mantener la emoción a distancia porque su efecto sobre los deudos podría ser devastador. El rabino o el oficiante no puede, ni debe, entrar en perfecta empatía con aquellos a los que está respaldando. Precisamente su deber consiste en no hacer suyo el dolor de las personas a las que acompaña, y en encarnar el pilar de una verticalidad que las ha abandonado".  


sábado, 29 de noviembre de 2025

El camino de las lágrimas

A Jorge Bucay lo he leído desde hace ya muchos años, gracias a una amiga que emocionada me recomendó su "Hojas de ruta" que era un compendio de 4 libros: El camino de la felicidad, el camino del encuentro, el camino de la autodependencia y mi favorito: el camino de las lágrimas. 

El primero que compré es morado ya un poco viejito y gastado y esta quinta edición (cuya portada no me termina de gustar, no me cuadra, como las ediciones de pájaros de Diana de Gabo). Como aclara, este libro no solamente habla sobre duelo por muerte, sino por varios tipos de pérdidas y ¿quién en la vida ha sido inmune a esto? Absolutamente nadie. 

Y es que en estos últimos dos años he devorado libros sobre tanatología y proceso de duelo y éste sigue siendo de mis favoritos por honesto, por humano, porque lejos de tecnicismos te da la posibilidad de comprender que, en nuestras vidas, las pérdidas son un fenómeno amplio y universal, nos toca a todos y cada uno pasar por ellas y es mejor aprender a recorrer este camino, conocerlo y elaborarlo. 

"Es irremediable aceptar y saludable saber...

que por mucho que nos quiera nuestra madre va a dejarnos y nosotros vamos a dejarla a ella;

que el amor de nuestros padres nunca será exclusivamente para nosotros;

que aquello que nos hiere no siempre puede ser remediado con besos; que tendremos que aceptar el amor mezclado con el odio y lo bueno mezclado con lo malo...

...que existen defectos y conflictos en todas las relaciones humanas;

que los deseos de las personas que amamos no siempre coinciden con los nuestros y a veces ni siquiera son compatibles con ellos;

que no importa cuán astutos y cuidadosos seamos, a veces nos toca perder...

que nuestra condición en este mundo es implacablemente pasajera.

Y lo más difícil de aceptar: Somos absolutamente incapaces de poder ofrecer a nuestros seres queridos la protección que quisiéramos contra todo peligro, contra cualquier dolor, contra las frustraciones, contra el tiempo perdido, contra la vejez y contra la muerte".

viernes, 28 de noviembre de 2025

¿Qué es la tanatología y qué hace un tanatólogo?

La tanatología es la disciplina enfocada a los procesos de pérdida y duelo. 

En su concepto más formal es "el estudio de la muerte", dado que su etimología viene de "thanatos" que significa muerte y "logos" que significa estudio o tratado.  La tanatología no se enfoca en qué sucede o a dónde vamos, sino acerca del, proceso que viven las personas que se quedan, cuando se habla sobre un fallecimiento. Sin embargo, la tanatología es un mundo muy amplio que abarca diversas pérdidas, como lo es además del duelo por el fallecimiento de una persona, pérdidas gestacionales, fallecimiento de un animalito de compañía, pérdida de vínculos (amistades, pareja), divorcio, pérdida fisiológica, pérdida de la salud como algún diagnóstico de enfermedad ya sea crónica o terminal, pérdidas materiales, laborales e incluso la pérdida del sentido o de nosotros mismos. 

El mundo de la tanatología es maravilloso porque nos acerca más a nosotros mismos y a la vida en su sentido más profundo e impermanente. 

Ahora, ¿Qué hace un tanatólogo?

Antes de qué hace, un tanatólogo, tiene que contar con una preparación amplia y profesional, (ir más allá de un curso o diplomado) estar legalmente acreditado como tal. 

Lo que hace un tanatólogo es dar un acompañamiento a una persona que esté pasando por una pérdida y guiarle para procesarla e integrarla a través de la escucha activa y ofrecer herramientas específicas adaptadas a las necesidades de la persona.

Acompañar es algo muy humano porque implica ser testigo del dolor de una persona, es necesario desarrollar una parte compasiva ante nosotros mismos y ante los demás. La compasión y la escucha activa son partes esenciales del acompañamiento. 

Un tanatólogo conoce el proceso del duelo y no va a juzgar tu dolor, no compara los tipos de pérdidas como suele hacerse, tampoco reprimirá el llanto de las personas, ya que este es necesario para ir procesando de a poco el dolor. 

sábado, 4 de octubre de 2025

Despertar del duelo

He visto una película que me ha gustado mucho (está en Netflix) con escenas que son tan descriptivas del dolor de perder a alguien "Despertar del duelo". Trata de una pareja de hombres casados, Marc y Oliver que hacen una fiesta navideña y esa misma noche Oliver sufre un accidente y muere de manera inesperada. 

Hay escenas increíbles, como la de Marc despertando en su cama y ver el lado de su esposo vacío, en un mundo irreal, funcionando casi en automático. El rostro, los gestos de Marc me parecen realmente el que refleja una persona que está sufriendo una pérdida, son gestos de nada y de todo a la vez.

Mi escena favorita es cuando llega a Paris con sus dos mejores amigos y suena una canción de Billy Idol, "Eyes without a face", me parece que, si hubiera un "soundtrack de duelo", ésta sería incluida, por la melodía. Las calles espectaculares de Paris y él sólo está pero a la vez no está, son esas sensaciones que provoca la bruma del dolor, cuando ves un paisaje y no lo ves, estás presente en cuerpo pero estás ausente a la vez porque sientes tanto al mismo tiempo. 

Otra de las grandes escenas es cuando Marc va a visitar un museo que alberga unas pinturas de Monet y su acompañante le platica que el pintor perdió dos esposas, un hijo y estaba perdiendo la vista cuando pintó los lirios de agua, en unas líneas increíbles le dice mirando las pinturas "Ésta es una casa llena de pérdidas... ésta es la forma en la que alguien eligió recordar lo que más amaba". Un diálogo increíble de verdad, donde le dice que él puede hacer algo que sea suyo que le ayude a elaborar su pérdida. 

Y la última escena que me encantó es cuando está frente a su asesora de finanzas y ella le cuenta sobre la pérdida de su esposa, que ella evitó el dolor estudiando, comprando cosas y le dice "Resulta que el evadir la tristeza también es evadir el amor", "Esa retrospectiva es una molestia que siempre vas a confundir con una indigestión"... 

viernes, 14 de junio de 2024

La importancia de elaborar un duelo después de una ruptura

El duelo es una respuesta que el ser humano experimenta después de la pérdida de algo o alguien que amó y que considera valioso. Está respuesta tiene que ver con una serie de reacciones físicas, emocionales y cognitivas. 
En una relación de pareja donde uno amó y comprometió tiempo, espacio en su vida y en su corazón, si tú dijiste te amo y lo sentías en verdad y crees que el tiempo y experiencias que compartieron fueron valiosas, es importante que cuando hay una ruptura por el motivo que sea, elabores un duelo, te des la oportunidad de hacerlo pues es un tiempo para tí, de regresar esa energía a ti mism@. El duelo es un camino que nos regresa a nosotros mismos, es contactar con el vacío de lo que ya no está. Y en una sociedad donde evitamos el dolor y donde nos dicen que pasemos la página casi de inmediato porque no nos quieren ver tristes es realmente importante que aprendamos que cuando uno compromete su corazón es debido dejar pasar un tiempo antes de involucrarte sentimentalmente con otra persona ¿cuánto? Depende. Como no hay dos personas iguales en este mundo tampoco hay dos duelos iguales. No hay reglas de tiempo, aunque se recomienda que mínimo sean 9 meses a un año antes de comenzar a salir con otras personas, sin prisas y tampoco es necesario hacerlo si tú no te sientes comod@. Hay quienes intentan dar fórmulas dependiendo del tiempo que haya durado la relación pero eso también es relativo, hay relaciones largas muy desgastadas y hay relaciones breves muy intensas y en las que la ruptura puede doler muchísimo. 
Más que respetar a la ex pareja, es respetarse a uno mismo, aprender de nosotros mismos y de esa relación, reflexionar, estar con nosotros, llorar, dejar que duela sin el intento de que alguien más sea nuestra tabla de salvación ante ese dolor, pues entrar en una relación a las pocas semanas puede estar disfrazado de dependencia y de evitación del dolor. Si no se elabora el duelo tarde o temprano nos perseguirá como un fantasma y quizás pase tanto tiempo que no reconozcamos de donde viene ese malestar, ya platicaremos sobre eso en un post especial sobre las consecuencias futuras de los duelos no elaborados. 

miércoles, 8 de mayo de 2024

Sobre el duelo y el vínculo de apego

"El duelo no es únicamente un sentimiento, se halla en lo más profundo del corazón, en el centro espiritual y mental de la persona... es el conocimiento de una pérdida valiosa". Dice Lukas E. en su libro "En la tristeza pervive el amor". 

En la actualidad no nos tomamos el tiempo necesario para elaborar nuestros duelos, creemos que "pasar la página" lo más rápidamente posible es lo mejor, vemos parejas que se separan y al poco tiempo están con otras personas.

El tiempo que vivimos y hemos compartido con una persona es importante, si dimos el corazón y fue una relación donde hubo amor, ¿no creen que valga la pena llorar?, sentir, darnos un tiempo considerable antes de entrar a otra relación, por respeto a nuestras palabras, a lo que vivimos, dijimos, prometimos y sentimos en su momento.

¿Cómo se construye el vínculo? Como seres sociales estamos hechos para vincularnos con otras personas, y es claro que no con todas las personas vamos a formas apegos, sino con unas cuantas, el apego requiere de saber que la persona estará ahí para nosotros, haber experimentado sentimientos de unión, haber pasado por momentos especiales o significativos, experiencias de encuentro y otro gran ingrediente es creer a esa persona especial, diferente del resto, únic@. Por ello cuando ese vínculo se disuelve creemos que algo de nosotros mismos se nos ha ido, el apego, los sentimientos que hemos involucrado nos orillan a experimentar aflicción, tristeza profunda. 

Y se vale sentir tristeza, llorar, extrañar, se vale sentirse vulnerables pues algo de nosotros se va con el otro y algo del otro se queda en nosotros. No nos apresuremos, hay que tomarnos el tiempo suficiente para recuperarnos, no pretender que la vida sea todo felicidad, no tiene por qué, las pérdidas y el dolor son parte de la vida. Si nos duele es porque hemos amado. 

domingo, 5 de mayo de 2024

Implicaciones sociales del duelo

El duelo es una respuesta ante un perdida de diferentes índole que implica una serie de respuestas emocionales, cognitivas, físicas y conductuales. No de todas las perdidas elaboramos un duelo, pues esto tiene que ver con la fuerza del vínculo que se tenía con aquello que perdimos, lo significativo, lo importante para nosotros que haya sido. 

Hace años viví un duelo, y muchas personas alrededor mío, no entendían lo que experimentaba, socialmente no estamos tan educados/preparados al respecto. Ahora que estudio la maestría en tanatología y he leído libro tras libro sobre el duelo he comprendido esos cambios, ese llorar hasta no poder respirar, esas noches de no poder dormir despertándome con frecuencia, ese querer ya estar bien pero como por inercia, regresar al dolor una y otra vez. Esto habla sobre la fuerza del vínculo, es el precio de amar algo o a alguien. Cuando has amado tu cerebro, tu cuerpo responden con una aflicción intensa cuando se van. Y está bien pues es el camino para adaptarte a una vida sin aquello. Recuerdo que me decía una persona: "Es que a veces estás bien y otras mal". Y así es el proceso, se llaman oscilaciones y durante el primer año son muy intensos, aunque los demás quieran verte bien de una semana a la otra y deseen que pases la página lo más rápido posible porque les incomoda tu dolor, la cosa no es así y tenemos que aprender a respetar los procesos propios y de los demás. 

Dejarnos sentir cura, a sabiendas de que el proceso de duelo no es algo lineal sino dual, que va del dolor a un poco de calma, luego dolor y luego calma de manera oscilante al principio muy fuerte en todos los sentidos. En un solo día podemos ir de sentirnos profundamente tristes por la mañana y luego por la tarde experimentar un descanso del dolor y sentirnos contentos o en calma. 

Estos cambios y el estar experimentando una serie de respuestas emocionales y cognitivas no es tanto de lo que comúnmente dicen las personas "echarle ganas" sino de un proceso que es natural y sano aunque sea doloroso, es ir experimentando sin reprimir, sin negar y qué mejor que estar acompañados de personas que puedan ser compañía sin juzgar, sin presionar aprender a ser compasivas que desarrollen la capacidad de escucha y atención de la persona querida, llámese amigo, familiar, pareja, etc. A veces el mejor regalo no son las palabras correctas, sino actos de amor y de servicio como abrazar, escuchar, estar presentes frente al dolor del otro. 

viernes, 5 de abril de 2024

Sobre la pérdida

La historia de la pérdida en el ser humano comienza en el momento en que nacemos. Perdemos para siempre el calor interno del vientre de mamá, ese lugar cómodo y seguro del que salimos para enfrentamos a un lugar desconocido. Al crecer poco a poco van agregándose más pérdidas, que van formando a su vez parte de nuestra identidad. Puede ser un juguete muy querido en la infancia, el osito o la muñeca que olvidé en algún sitio... Una mascota que fallece, un perrito o un gatito muy amados o algún familiar o persona cercana. 

Vamos también a perder nuestro cuerpo de niños, nuestro primer amor, quizás nos cambiemos de casa o de lugar de residencia, de escuela, vemos cómo se van algunos amigos, luego perdemos nuestra dependencia de papás y tenemos que ser más autónomos para elegir empleo o profesión. Durante ese camino perdemos algunos un poco la vista (usar lentes) mientras los amores se van acumulando en el historial de pérdidas, empleos, más amigos, algunos fallecimientos más. Es curioso, ¿verdad? Cómo una persona al perder está en constante renovación, en constante cambio y transformación. 

Tipos de pérdidas:

Pérdidas biológicas: Relativas a crecimiento mismo de la persona como cambios de acuerdo a la edad, dejar el cuerpo de niños, disminución de la vista, caída del pelo, que te salgan canas, etc. 

Pérdidas materiales: No son pérdidas menores, hay que evitar comparar el dolor o minimizarlo pues hay pérdidas que duelen mucho, como puede ser una casa, dinero, algún objeto con un significado especial, incluso hasta fotografías que nos gustaban mucho o recordaban a alguien querido y que por alguna razón se perdieron. 

Pérdidas emocionales: Aquí entra la pérdida de un amor o de varios, rompimiento de pareja, divorcio, cuando una amistad se va a vivir a otro país por ejemplo y sabes que la relación cambiará, o que por un conflicto dejan de ser amig@s, algún otro vínculo como una relación laboral, etc. 

Pérdida fisiológica: Se refieren a la parte de nuestro cuerpo y de la salud, como puede ser alguna amputación de un miembro, alguna cirugía que implicara el retiro de algún órgano, el diagnóstico de alguna enfermedad crónico-degenerativa, que por algún accidente se quedase en silla de ruedas por ejemplo. 

Pérdidas de vida: Son las pérdidas por fallecimiento de personas cercanas, familiares, mascotas. 

Hay algunas pérdidas con las que seguimos sin mayor dificultad y otras que nos llegan al alma, que duelen demasiado, de las que necesitamos hacer un duelo y darnos un tiempo para trabajarlas y sanar. La tristeza que nos genera nos lleva a bajar la actividad a la que estábamos acostumbrados para darle espacio al duelo y al camino a la adaptación. Hacer un duelo es una decisión, el no hacerlo cuando perdemos algún importante o significativo conlleva a que eso no se elimine, sino que se archive y pase factura en algún tiempo. 

viernes, 1 de febrero de 2013

Sobre el duelo

Etimológicamente la palabra "duelo" viene del latín dolus (dolor), la cual viene del verbo dolere (doler,sufrir, penar). 

En psicoanálisis, el duelo es una reacción ante la pérdida de un ser amado o de una abstracción equivalente (objeto o situación). La vida representa pérdidas de toda índole que no son estados patológicos y no es necesario ningún tratamiento médico. Al cabo de un tiempo desaparecerá solo. Sólo es perjudicial perturbarlo.

Las características de un duelo normal, son:

-Estado de ánimo doloroso
-Cesa el interés por el mundo exterior
-Pérdida de capacidad para elegir un nuevo objeto
-Recuerdos

El duelo consiste en que el objeto (persona, relación, trabajo, etapa, etc.) ya no existe y la realidad demanda retirar la libido del mismo. Pero surge una resistencia porque el hombre no abandona gustoso sus objetos de amor catectizados, aunque ya haya encontrado una sustitución. Se aferra a sus objetos y esto propiamente es un proceso doloroso.
La resistencia puede ser tan intensa que surja el apartamiento de la realidad. Lo normal es que la realidad obtenga la victoria. Sin embargo esto toma tiempo, así como gran gasto de energía psíquica.

Un duelo, por más doloroso que sea se consume espontáneamente y una vez que se haya renunciado a todo lo perdido, se habrá agotado por sí mismo y nuestra libido quedará nuevamente en libertad.

Para comprender más acerca de los duelos está el libro "duelo y melancolía" de Sigmund Freud (1917)

Para los que no estén tan familiarizados con el lenguaje Freudiano, hay un libro excelente que habla sobre éste tema, es del psicólogo gestáltico Jorge Bucay, se llama "El camino de las lágrimas". Escribe no sólo sobre los duelos por muerte, sino de duelos por divorcio, vejez, duelos crónicos y duelos patológicos. Además nos ofrece diecinueve excelentes recomendaciones que toda persona en periodo de duelo puede realizar. 
Aquí un poquito de este libro:  

“Así empieza el camino de las lágrimas. Así, conectándonos con lo doloroso. Porque así es como se entra en este sendero, con este peso, con esta carga. Y también con esta creencia irremediable: la supuesta conciencia de que no lo voy a soportar. Porque todos pensamos al comenzar este tramo que es insoportable” 
“Como su nombre lo indica, los duelos… duelen. Y no se puede evitar que duelan”
"Pérdidas inevitables. Este libro no habla solo de la muerte de los seres queridos. A lo largo de nuestras vidas las perdidas constituyen un fenómeno mucho mas amplio y para bien o para mal, universal. Perdemos, no solo a través de la muerte sino también siendo abandonados, cambiando, siguiendo adelante.
Nuestras perdidas incluyen también las renuncias conscientes o inconscientes de nuestros sueños románticos, la cancelación de nuestras esperanzas irrealizables, nuestras ilusiones de libertad, de poder, de seguridad, así como la perdida de nuestra juventud, aquella irrelevante individualidad que se creía para siempre ajena a las arrugas, invulnerable e inmortal"
"Las pérdidas forman parte de nuestra vida, son constantes universales e insoslayables. Y son pérdidas necesarias porque crecemos a través de ellas".