miércoles, 13 de mayo de 2026
El jardinero y la muerte
jueves, 5 de febrero de 2026
Consolaciones
Leyendo el libro de Christophe André "Consolaciones" que me está pareciendo magnífico, "consolar" es desear aliviar una pena, y referente a ellas, podemos tener muchas, una pena de desamor, una por fallecimiento de un ser querido, por alguna enfermedad nuestra o de familiares o amigos, una pérdida material, un proyecto que no resultó, una pérdida de empleo, y un largo etcétera, se refiere a un momento complicado o especialmente difícil, ahí entra la consolación que podemos ofrecer a través de palabras o acciones hacia otras personas o hacia nosotros mismos.
En una parte del libro habla acerca de "Consolaciones a granel", lo que me pareció a su vez gracioso y genial, son pequeñas cosas del día que nos pueden ayudar a que algún dolor nuestro sea un poco más llevadero, un poco más manejable, que nos consuelan, aunque sea un poquito, aunque sea un momento.
Pensé sobre ello y me puse a buscar esas pequeñas consolaciones y es curioso como si las buscamos de manera voluntaria y consciente hay realmente muchos y muy bonitos como los siguientes ejemplos:
Caminando hacia la escuela donde trabajo por la mañana, hay un espacio en el que se contrasta el azul del cielo con el verde intenso de los campos sembrados que crecen de a poco, llegando se perciben los árboles que tapan la escuela que son altos y frondosos y crean un bonito paisaje. Pienso en dichas "postales" que solo pueden ser captadas como son por el ojo humano, puede haber paisajes bellos en cualquiera de nuestros caminos, sólo hay que estar atentos. Ésta es una consolación a granel.
Otra, el escuchar los pajarillos cantar. Cuando estamos inmersos en nuestras cavilaciones esto pasa desapercibido, pero está y me parecía que cantaban para alegrar el camino de quien pasara por ahí.
El sol que calienta, que refleja el amarillo por todas partes, que cobija, hace que no estén tan fríos los campos, las casas y el corazón humano, esto es una consolación a granel.
¿Podemos percibir estas consolaciones en momentos complicados? sí, sólo hace falta prestar atención a ellas.
domingo, 21 de diciembre de 2025
El pequeño libro del duelo
sábado, 6 de diciembre de 2025
Vivir con nuestros muertos
"Vivir con nuestros muertos" de Delphine Horvilleur, uff, qué libro, el único libro que me ha hecho llorar este año, con la historia de "Ariane", tardé en volver de ella, aunque todas son muy conmovedoras y es que ella es una rabina, escritora y filósofa que oficia ceremonias funerarias donde se despiden a las personas que han fallecido y se encarga de recopilar datos e información sobre su vida para esos momentos en que como ella menciona refleja a los familiares y amigos de algún modo cómo ha sido la vida y la persona que partió.
Como digo es profundo y conmovedor, cada capítulo trata sobre la ceremonia de las personas a las que ha acompañado en su último adiós retratando el impacto humano que se tiene frente a la muerte de alguien cercano, la forma en que cada familia atraviesa esos momentos tormentosos del dolor y el shock. ¿Qué se le puede decir a una persona que acaba de perder a un ser querido y tiene destrozado el corazón?
Al leer puedo darme cuenta de que Delphine es una mujer muy valiente, inteligente y especial que utiliza el humor de manera constante en el libro y al redactar también plasma partes de su propia vida y sus pensamientos y creencias sobre la vida y la muerte.
Hay un chiste que te mueve porque es muy crudo: "Estos son dos supervivientes de los campos que están haciendo humor negro sobre el Holocausto. Dios, que pasaba por allí, los interrumpe: -Pero ¿cómo os atrevéis a bromear con tamaña catástrofe?-, y los supervivientes le dicen: ¡Tú qué vas a saber, si no estabas allí!". Reflejando el toque confrontativo con Dios respecto a las experiencias sumamente dolorosas que como humanos no comprendemos y hubiéramos querido que como ser supremo diera un gran estate quieto a la gente malvada para poner orden, un ¡ya basta!
Es un libro maravilloso, Delphine logra captar la esencia de las personas que acompaña y hacer de esta manera un homenaje a su vida por medio del lenguaje escrito.
"Me he dicho muchas veces que tanto para mí como para mis seres queridos deseo que el día de nuestro entierro nuestras vidas puedan ser evocadas desde una perspectiva distinta de la tragedia, que se nos brinde la posibilidad de ser rememorados mediante otros léxicos y otros registros, que nuestras vidas puedan verse como un thriller, una serie romántica, una leyenda mitológica o incluso una comedia popular. lo que sea con tal de que en nuestro entierro se nos permita no ser reducidos a nuestras muertes y transmitir cuán vivos estuvimos en vida".
"Muchas veces he tenido ganas de llorar con ellos, de desmoronarme a su lado, de sollozar a su ritmo. Pero siempre he sabido que debía vetármelo.
Sabía que mi papel me protegía un poco y me obligaba a mucho. Que podía cubrirme con él para mantener a raya el torrente de emociones que arrasaba con todo a su paso pero que a mí, en mi papel de acompañante, me brindaba el privilegio de un refugio flotante al que podía agarrarme igual que a un salvavidas insumergible.
También me parecía que debía mantener la emoción a distancia porque su efecto sobre los deudos podría ser devastador. El rabino o el oficiante no puede, ni debe, entrar en perfecta empatía con aquellos a los que está respaldando. Precisamente su deber consiste en no hacer suyo el dolor de las personas a las que acompaña, y en encarnar el pilar de una verticalidad que las ha abandonado".
sábado, 29 de noviembre de 2025
El camino de las lágrimas
A Jorge Bucay lo he leído desde hace ya muchos años, gracias a una amiga que emocionada me recomendó su "Hojas de ruta" que era un compendio de 4 libros: El camino de la felicidad, el camino del encuentro, el camino de la autodependencia y mi favorito: el camino de las lágrimas.
El primero que compré es morado ya un poco viejito y gastado y esta quinta edición (cuya portada no me termina de gustar, no me cuadra, como las ediciones de pájaros de Diana de Gabo). Como aclara, este libro no solamente habla sobre duelo por muerte, sino por varios tipos de pérdidas y ¿quién en la vida ha sido inmune a esto? Absolutamente nadie. Y es que en estos últimos dos años he devorado libros sobre tanatología y proceso de duelo y éste sigue siendo de mis favoritos por honesto, por humano, porque lejos de tecnicismos te da la posibilidad de comprender que, en nuestras vidas, las pérdidas son un fenómeno amplio y universal, nos toca a todos y cada uno pasar por ellas y es mejor aprender a recorrer este camino, conocerlo y elaborarlo.
"Es irremediable aceptar y saludable saber...
que por mucho que nos quiera nuestra madre va a dejarnos y nosotros vamos a dejarla a ella;
que el amor de nuestros padres nunca será exclusivamente para nosotros;
que aquello que nos hiere no siempre puede ser remediado con besos; que tendremos que aceptar el amor mezclado con el odio y lo bueno mezclado con lo malo...
...que existen defectos y conflictos en todas las relaciones humanas;
que los deseos de las personas que amamos no siempre coinciden con los nuestros y a veces ni siquiera son compatibles con ellos;
que no importa cuán astutos y cuidadosos seamos, a veces nos toca perder...
que nuestra condición en este mundo es implacablemente pasajera.
Y lo más difícil de aceptar: Somos absolutamente incapaces de poder ofrecer a nuestros seres queridos la protección que quisiéramos contra todo peligro, contra cualquier dolor, contra las frustraciones, contra el tiempo perdido, contra la vejez y contra la muerte".
viernes, 28 de noviembre de 2025
¿Qué es la tanatología y qué hace un tanatólogo?
La tanatología es la disciplina enfocada a los procesos de pérdida y duelo.
En su concepto más formal es "el estudio de la muerte", dado que su etimología viene de "thanatos" que significa muerte y "logos" que significa estudio o tratado. La tanatología no se enfoca en qué sucede o a dónde vamos, sino acerca del, proceso que viven las personas que se quedan, cuando se habla sobre un fallecimiento. Sin embargo, la tanatología es un mundo muy amplio que abarca diversas pérdidas, como lo es además del duelo por el fallecimiento de una persona, pérdidas gestacionales, fallecimiento de un animalito de compañía, pérdida de vínculos (amistades, pareja), divorcio, pérdida fisiológica, pérdida de la salud como algún diagnóstico de enfermedad ya sea crónica o terminal, pérdidas materiales, laborales e incluso la pérdida del sentido o de nosotros mismos.
El mundo de la tanatología es maravilloso porque nos acerca más a nosotros mismos y a la vida en su sentido más profundo e impermanente.
Ahora, ¿Qué hace un tanatólogo?
Antes de qué hace, un tanatólogo, tiene que contar con una preparación amplia y profesional, (ir más allá de un curso o diplomado) estar legalmente acreditado como tal.
Lo que hace un tanatólogo es dar un acompañamiento a una persona que esté pasando por una pérdida y guiarle para procesarla e integrarla a través de la escucha activa y ofrecer herramientas específicas adaptadas a las necesidades de la persona.
Acompañar es algo muy humano porque implica ser testigo del dolor de una persona, es necesario desarrollar una parte compasiva ante nosotros mismos y ante los demás. La compasión y la escucha activa son partes esenciales del acompañamiento.
Un tanatólogo conoce el proceso del duelo y no va a juzgar tu dolor, no compara los tipos de pérdidas como suele hacerse, tampoco reprimirá el llanto de las personas, ya que este es necesario para ir procesando de a poco el dolor.
sábado, 4 de octubre de 2025
Despertar del duelo
He visto una película que me ha gustado mucho (está en Netflix) con escenas que son tan descriptivas del dolor de perder a alguien "Despertar del duelo". Trata de una pareja de hombres casados, Marc y Oliver que hacen una fiesta navideña y esa misma noche Oliver sufre un accidente y muere de manera inesperada.
Hay escenas increíbles, como la de Marc despertando en su cama y ver el lado de su esposo vacío, en un mundo irreal, funcionando casi en automático. El rostro, los gestos de Marc me parecen realmente el que refleja una persona que está sufriendo una pérdida, son gestos de nada y de todo a la vez.
Mi escena favorita es cuando llega a Paris con sus dos mejores amigos y suena una canción de Billy Idol, "Eyes without a face", me parece que, si hubiera un "soundtrack de duelo", ésta sería incluida, por la melodía. Las calles espectaculares de Paris y él sólo está pero a la vez no está, son esas sensaciones que provoca la bruma del dolor, cuando ves un paisaje y no lo ves, estás presente en cuerpo pero estás ausente a la vez porque sientes tanto al mismo tiempo.
Otra de las grandes escenas es cuando Marc va a visitar un museo que alberga unas pinturas de Monet y su acompañante le platica que el pintor perdió dos esposas, un hijo y estaba perdiendo la vista cuando pintó los lirios de agua, en unas líneas increíbles le dice mirando las pinturas "Ésta es una casa llena de pérdidas... ésta es la forma en la que alguien eligió recordar lo que más amaba". Un diálogo increíble de verdad, donde le dice que él puede hacer algo que sea suyo que le ayude a elaborar su pérdida.
Y la última escena que me encantó es cuando está frente a su asesora de finanzas y ella le cuenta sobre la pérdida de su esposa, que ella evitó el dolor estudiando, comprando cosas y le dice "Resulta que el evadir la tristeza también es evadir el amor", "Esa retrospectiva es una molestia que siempre vas a confundir con una indigestión"...
viernes, 14 de junio de 2024
La importancia de elaborar un duelo después de una ruptura
miércoles, 8 de mayo de 2024
Sobre el duelo y el vínculo de apego
"El duelo no es únicamente un sentimiento, se halla en lo más profundo del corazón, en el centro espiritual y mental de la persona... es el conocimiento de una pérdida valiosa". Dice Lukas E. en su libro "En la tristeza pervive el amor".
En la actualidad no nos tomamos el tiempo necesario para elaborar nuestros duelos, creemos que "pasar la página" lo más rápidamente posible es lo mejor, vemos parejas que se separan y al poco tiempo están con otras personas.
El tiempo que vivimos y hemos compartido con una persona es importante, si dimos el corazón y fue una relación donde hubo amor, ¿no creen que valga la pena llorar?, sentir, darnos un tiempo considerable antes de entrar a otra relación, por respeto a nuestras palabras, a lo que vivimos, dijimos, prometimos y sentimos en su momento.
¿Cómo se construye el vínculo? Como seres sociales estamos hechos para vincularnos con otras personas, y es claro que no con todas las personas vamos a formas apegos, sino con unas cuantas, el apego requiere de saber que la persona estará ahí para nosotros, haber experimentado sentimientos de unión, haber pasado por momentos especiales o significativos, experiencias de encuentro y otro gran ingrediente es creer a esa persona especial, diferente del resto, únic@. Por ello cuando ese vínculo se disuelve creemos que algo de nosotros mismos se nos ha ido, el apego, los sentimientos que hemos involucrado nos orillan a experimentar aflicción, tristeza profunda.
Y se vale sentir tristeza, llorar, extrañar, se vale sentirse vulnerables pues algo de nosotros se va con el otro y algo del otro se queda en nosotros. No nos apresuremos, hay que tomarnos el tiempo suficiente para recuperarnos, no pretender que la vida sea todo felicidad, no tiene por qué, las pérdidas y el dolor son parte de la vida. Si nos duele es porque hemos amado.
domingo, 5 de mayo de 2024
Implicaciones sociales del duelo
viernes, 5 de abril de 2024
Sobre la pérdida
La historia de la pérdida en el ser humano comienza en el momento en que nacemos. Perdemos para siempre el calor interno del vientre de mamá, ese lugar cómodo y seguro del que salimos para enfrentamos a un lugar desconocido. Al crecer poco a poco van agregándose más pérdidas, que van formando a su vez parte de nuestra identidad. Puede ser un juguete muy querido en la infancia, el osito o la muñeca que olvidé en algún sitio... Una mascota que fallece, un perrito o un gatito muy amados o algún familiar o persona cercana.
Vamos también a perder nuestro cuerpo de niños, nuestro primer amor, quizás nos cambiemos de casa o de lugar de residencia, de escuela, vemos cómo se van algunos amigos, luego perdemos nuestra dependencia de papás y tenemos que ser más autónomos para elegir empleo o profesión. Durante ese camino perdemos algunos un poco la vista (usar lentes) mientras los amores se van acumulando en el historial de pérdidas, empleos, más amigos, algunos fallecimientos más. Es curioso, ¿verdad? Cómo una persona al perder está en constante renovación, en constante cambio y transformación.
Tipos de pérdidas:
Pérdidas biológicas: Relativas a crecimiento mismo de la persona como cambios de acuerdo a la edad, dejar el cuerpo de niños, disminución de la vista, caída del pelo, que te salgan canas, etc.
Pérdidas materiales: No son pérdidas menores, hay que evitar comparar el dolor o minimizarlo pues hay pérdidas que duelen mucho, como puede ser una casa, dinero, algún objeto con un significado especial, incluso hasta fotografías que nos gustaban mucho o recordaban a alguien querido y que por alguna razón se perdieron.
Pérdidas emocionales: Aquí entra la pérdida de un amor o de varios, rompimiento de pareja, divorcio, cuando una amistad se va a vivir a otro país por ejemplo y sabes que la relación cambiará, o que por un conflicto dejan de ser amig@s, algún otro vínculo como una relación laboral, etc.
Pérdida fisiológica: Se refieren a la parte de nuestro cuerpo y de la salud, como puede ser alguna amputación de un miembro, alguna cirugía que implicara el retiro de algún órgano, el diagnóstico de alguna enfermedad crónico-degenerativa, que por algún accidente se quedase en silla de ruedas por ejemplo.
Pérdidas de vida: Son las pérdidas por fallecimiento de personas cercanas, familiares, mascotas.
Hay algunas pérdidas con las que seguimos sin mayor dificultad y otras que nos llegan al alma, que duelen demasiado, de las que necesitamos hacer un duelo y darnos un tiempo para trabajarlas y sanar. La tristeza que nos genera nos lleva a bajar la actividad a la que estábamos acostumbrados para darle espacio al duelo y al camino a la adaptación. Hacer un duelo es una decisión, el no hacerlo cuando perdemos algún importante o significativo conlleva a que eso no se elimine, sino que se archive y pase factura en algún tiempo.

