viernes, 15 de diciembre de 2017

Mujer, no permitas que...

La violencia hacia la mujer existe de distintas formas, formas diversas y hasta disfrazadas en la sociedad, desde la misma presión que se ejerce por verse bonitas, de acuerdo a los estándares que alguien más marca, el famoso "deber ser", "tienes que verte bonita", "debes de estudiar una carrera", "debes de agradar a los demás", "debes de comportarte de tal forma",  "debes de casarte", "debes de tener hijos", "debes de trabajar, casarte, tener hijos, agradar al esposo y verte bonita". Es demasiada presión que se ejerce sobre las mujeres pero, ¿saben una cosa? Creo que nosotras mismas lo hemos permitido, en una sociedad en la que la mujer se ha ido empoderando cada vez más, se ha ido escuchando su voz sobre la de los hombres, lo que ya no "debemos" hacer, es seguir permitiendo que se impongan estos estándares sobre nosotras porque es agotador.
 “Es obvio el que los valores de las mujeres difieren con frecuencia de los valores creados por el otro sexo y sin embargo son los valores masculinos los que predominan.” - Virginia Woolf.
Considero -aunque suene fuerte- que en este "deber ser", muchas mujeres se casan y tienen hijos por obligación no por decisión propia, pero se dejan llevar no por su propia voz, sino por la de la sociedad que presiona para que en cada etapa de la vida hagas lo que "tienes que hacer".
Lo cierto es que la felicidad no se encuentra en lo que los demás quieren que hagamos.
Mujer, no permitamos que nos presionen, que nos insulten o que nos disminuyan por una u otra cosa. Somos fuertes, somos inteligentes y podemos desaprender lo que en la sociedad se nos ha dictado durante tanto tiempo.
Si no puedes tener hijos y tu pareja te agrede, te disminuye o te amenaza con abandonarte por esa cuestión, no lo permitas, si te presionan para que te cases, para que hagas mil y una cosas y al mismo tiempo, recuerda que nosotras somos las protagonistas de nuestra propia vida y tenemos el poder para decidir qué, cuándo y con quién seguirla.
No permitas que nadie te presione para hacer lo que no quieres hacer. Sé quien elijas ser y defiéndelo. 

jueves, 26 de octubre de 2017

Pensar en la muerte

Ahora que estamos en fechas próximas en que todos nos acordamos de la muerte, época para comprar calaveritas, disfraces de brujas y fantasmas, leer cuentos y ver películas de terror, época en que no negamos a la muerte y los panteones estarán en dias próximos repletos de flores y visitas a los parientes fallecidos, ahora no se niega a la muerte, de alguna manera se le rinde culto, se le festeja y a través de las calaveritas literarias hasta nos reímos de ella. 
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Sin embargo, solamente son días específicos al año, pues los demás días tratamos de negarla y evitarla lo más que podemos. Nada de burlarse de ella porque le tememos, nada de siquiera voltear a mirar el panteón porque nos da miedo, nada de hacer testamento porque "no vaya a ser la de malas", nada de llevar a los niños a los funerales porque son apenas unos pequeños que no deben saber de ello, y muchas otras cosas e incluso rituales que hacemos para deshacernos de la idea de la muerte lo mejor posible. Pero ahí está. Presente. Todo el tiempo, a cada momento, sabemos de ella, escuchamos noticias y dentro de nosotros tenemos la idea clara de que somos finitos. 

Considero que debemos de pensar en nuestra muerte, no solamente en estas fechas, obviamente  no todo el tiempo, ni todos los días, pero negarla tampoco es sano, podemos pensar en ella por muchas y variadas razones, entre ellas:
  • Pensando en la muerte, pensando en que algún día, no sé cuál, no sé cómo pero ya no estáré más aquí, pensando en mi muerte puedo rectificar situaciones pendientes, llámese testamentos, llámese conflictos con mi familia, arreglos, perdonar o pedir perdón de todo corazón para que mi energía ya no esté más ahí. 
  • Pensando en mi muerte puedo hacer un balance de cómo llevo mi vida, ¿He conducido mi vida lo mejor posible? ¿He hecho el bien o me he dedicado a fregar al prójimo? ¿He cumplido mis metas? ¿Si mueriera pronto, mi vida sería algo de lo que estuviera satisfecho u orgulloso?, pensar en mi muerte me sirve para cuestionarme, para rectificar o cambiar el rumbo si es necesario.
  • Pensando en mi muerte puedo valorar la vida ¿Me quejo mucho? ¿En realidad mi vida es tan mala como pienso? ¿Qué cosas no he disfrutado? He reído lo suficiente, he amado lo suficiente, he paseado lo suficiente, ¿Cada cuanto hago el bien?.
  • Pensando en mi muerte puedo pensar en los demás. En mi pareja, en mis padres, en mis hijos si los tengo, ¿Cuál es el legado que dejo? ¿Dejo puros problemas o les dejo amor? ¿Hay algo que deba solucionar con alguno de ellos?
  • Pensando en mi muerte puedo darme la oportunidad de pensar en mi salud. Mientras viva ¿Cómo quiero vivir? ¿Me cuido lo suficiente? ¿Me alimento bien o como pura porquería? ¿Hago ejercicio con regularidad? ¿Hago mis chequeos médicos o me da miedo ir? ¿Leo? ¿Disfruto? 
  • Pensando en mi muerte puedo recordar mi sentido de vida. ¿Cuántos años pasaron antes de que nacieras? ¿1984, 1990, 1960? ¿Cuántos? Éste es nuestro momento de vivir, este es el único momento por lo que sabemos, es nuestra única oportunidad, ¿La estamos aprovechando?
Pensar en la muerte es una posibilidad para hacer un balance de nuestra vida y de nuestras acciones, hacernos preguntas esenciales de vida, de mi rumbo, de cómo quiero seguir viviendo, creemos que pensar en la muerte nos deprimirá, pero incluso puede ser nuestra oportunidad de vida.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

La música genera estados de ánimo positivos

La música y sus diferentes sonidos tienen la cualidad de modificar nuestro estado de ánimo. Si al levantarnos por la mañana estamos un poco malhumorados o más propensos a la irritabilidad, escuchar alguna de nuestras canciones favoritas puede hacer cambiar el rumbo de nuestras emociones y hasta de nuestro día y uno se preguntará ¿cuál es la mejor música para escuchar por la mañana que no sea el timbre del despertador? dependerá de los gustos sin embargo, una investigación llamada "wape up" (despierta) realizada por spotify, la mejor canción para despertar es "viva la vida" de coldplay que tiene los matices necesarios para levantarnos de buen humor. 

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Entre los múltiples beneficios de escuchar música se encuentran los siguientes:
  • Disminuye el estrés: Escuchar música nos ayuda a bajar los niveles de cortisol, hormona que genera diversos malestares como tensión o angustia.
  • Ayuda a controlar la ansiedad ya que te ayuda a enfocar tu atención a la letra y al sonido en lugar de tus propios pensamientos.
  • Aumenta el rendimiento físico, por ejemplo, si escuchas música movida, puedes rendir más cuando estás haciendo ejercicio disminuyendo la sensación de cansancio.
  • Mejora el estado de ánimo: Si seleccionamos música alegre podemos influir en mejorar la tristeza o disminuir la irritabilidad.
  • Reduce el dolor: Al escuchar música agradable segregamos endorfinas llamadas "hormonas de la felicidad" lo que disminuye en un porcentaje la sensación de dolor. 
Ojo, dependiendo del tipo de música que se escuche los beneficios serán más o menos notorios, incluso hay determinado tipo de música que incluso puede generarnos tensión o mal humor, sin especificar aquí el género musical para no herir susceptibilidades. Has pensado ¿Cuáles son las canciones que te ponen de buen humor? es algo muy personal y dependerá el tipo de gustos o preferencias que tengamos, yo por mi parte escribiré mi selección de 5 canciones que generan en mí un estado de ánimo positivo:

1. "Cuando calienta el sol" de Luis Miguel. 
2. "Beautiful life" de Ace of Base.
3. "Caribbean Queen" de Billy Ocean (en todas las versiones pero más en la versión de 7.54 min).
4. "Este ritmo de baila así" de Chayanne.
5. "A King of Magic" de Queen.

jueves, 31 de agosto de 2017

Pistas para identificar los trastornos de ansiedad

Los trastornos de ansiedad algunas veces se suelen confundir con algunos otros trastornos o incluso entre sí. Aunque pueden tener síntomas similares, hay características que los diferencian. Entre las pistas para el diagnóstico diferencial de los trastornos de ansiedad tenemos que la persona debe experimentar:
  • Miedo irracional
  • Evitación
  • Síntomas fisiológicos
  • Ansiedad
Y hay una pregunta clave para diferenciarlos entre sí: ¿Miedo a qué? 

1. Trastorno de pánico: Sensaciones físicas que generan miedo a morir, a volverse loco, a perder el control. Sus síntomas físicos son reales, como palpitaciones, hipervenilación, mareos, etc. 

2. Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC): Miedo a sus propios pensamientos. 
La dinámica de este trastorno gira entre las obsesiones y compulsiones. Una obsesión es un pensamiento intrusivo y perturbador que genera ansiedad (ej. la limpieza) y la compulsión es un acto mental o manifiesto repetitivo que disminuye la ansiedad generada por obsesiones. (ej. lavarse las manos 10 veces seguidas). 

3. Fobia social: Miedo al rechazo, a la evaluación negativa, a la crítica. Suelen padecerlo personas tímidas, al punto disfuncional, con síntomas fisiológicos. 

4. Estrés postraumático: Se manifiesta tras haber estado expuestos a un acontecimiento traumático y revivirlo a través de recuerdos recurrentes intrusivos, pesadillas, reexperimentándolo. El miedo es a reexperimentar el evento traumático. 

 Desesperado, Triste, Deprimido, Llorar, Sin Esperanza

5. Fobia específica: Como su nombre lo indica, se limita al miedo al estímulo específico (ej. las arañas, los payasos, y un largo etc.)

Cuatro tópicos del estímulo específico:
  • AMBIENTAL (agua, alturas)
  • ANIMAL (ratones, víboras)
  • SITUACIONAL (elevadores, lugares abiertos)
  • SANGRE/INYECCIONES
 6. Ansiedad generalizada: Siguen un patrón de preocupación excesiva, no es un miedo específico, sino es miedo a todo.  No es una preocupación productiva porque no te lleva a una acción. Esa preocupación los lleva a experimentar síntomas físicos y psicosomáticos.

Gatos y perros

Dicen los estudios que los gatos y los perros son fuentes de felicidad para sus propietarios. Pueden, pues, ser virtuosos de la felicidad, cada uno a su estilo. Se admira con más facilidad a los gatos, que nos impresionan con sus largas y lánguidas siestas, que les ocupan entre 15 y 18 horas diarias, adoptando posturas de gran relajación. Los perros tal vez sean incluso más felices: su afecto incondicional por sus amor es, ciertamente, como el amor incondicional para el animal humano, un potente factor de bienestar para ellos. ¡Que sus lecciones nos iluminen! ¡Seamos con los seres humanos unas veces gatos y otras perros! A veces, en la distancia amable y tal vez en el don incondicional de nosotros mismos. Según las personas, los momentos, nuestro humor, las necesidades de nuestros seres queridos... 

- "Gatos y perros" extraído de: "Y no te olvides de ser feliz, abecedario de psicología positiva". Christophe André.

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miércoles, 16 de agosto de 2017

Recomendación: Una habitación propia


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"Una habitación propia"
 
"Un mujer necesita dinero y una habitacion propia para dedicarse a la literatura" 

Un ensayo escrito a partir de unas conferencias dictadas por la escritora Virginia Woolf  en 1928 en el que habla acerca del papel de la mujer en la literatura, pero no solamente trata el papel de la mujer como escritora sino también vista desde su rol social, menciona que la mujer nacida en el siglo XVI con algún talento literario no tenía la menor oportunidad pues para ellas era impensable dedicarse a la escritura (entre muchas otras profesiones que no estaban permitidas), relata cómo la mujer no podía ni acercarse a las bibliotecas, los libros eran privilegio de los hombres y, si había quien quisiera dedicarse a escribir, lo hacia en el anonimato, bajo pseudónimos, escondiendo sus escritos como Jane Austen de quien menciona que en su casa no tenía una habitación propia para escribir y lo hacía antes de que todos en la casa se levantaran: "Jane Austen escondía sus manuscritos o los cubría con un secante... Nunca viajó; nunca cruzó Londres en ómnibus ni almorzó sola en una tienda". Y llega a cuestionar: "¿Hubiera sido orgullo y prejuicio una mejor novela si a Jane Austen no le hubiera parecido necesario esconder su manuscrito para que no lo vieran las visitas?". "Una mujer que escribía tenía que hacerlo en la sala de estar común". De alguna manera las mujeres que escribían se avergonzaban de hacerlo e incluso no sentían que sus escritos fueran buenos.

En este ensayo recrea la realidad de la mujer y ahonda sobre los obstáculos en el camino hacia la libertad intelectual, hacia nuevas formas de desarrollo personal y no solamente en el papel de madres o de amas de casa que no tenían ni voz ni voto en la sociedad, que no tenían -dado los quehaceres del hogar- momentos para ellas mismas "Las mujeres nunca disponían de media hora... que pudieran llamar suya. Siempre las interrumpían".
Habla sobre las prácticas machistes e injustas, las mujeres podían ser golpeadas por sus maridos como un derecho del hombre, o eran encerradas y golpeadas cuando se revelaban ante algo ya elegido para ellas. No ganaban dinero no podían tener propiedades y sólo se veían como hechas solamente para hacer quehaceres domésticos y tener y criar hijos. "Las mujeres viven como murciélagos o búhos, trabajan como bestias y mueren como gusanos".

"La libertad intelectual depende de cosas materiales. La poesía depende de la libertad intelectual. Y las mujeres siempre han sido pobres, no sólo durante doscientos años, sino desde el principio de los tiempos. Las mujeres han gozado de menos libertad intelectual que los hijos de los esclavos atenienses".

Un ensayo que sin duda vale mucho la pena leer, puesto que nos hace pensar tanto en la realidad de las mujeres y sus condiciones de vida en los siglos pasados, como en el camino que hemos llevado, ahora las mujeres tenemos muchisimos más privilegios y oportunidades, y considero que ya no hay excusas como las que tenían antes para trabajar en lo que realmente desean, para realizarse y hacer las cosas distintas, pienso que falta todavía saberse capaces, ya no en comparación del hombre sino en base a las características propias, potenciando sus capacidades y recursos.

viernes, 14 de julio de 2017

Manías de libros

Todos tenemos manías, para distintas cosas, para hacer diversas actividades, los que gustamos de la lectura vamos adquiriendo algunas manías respecto a los libros, aquí cuento cuáles son las mías:

  • Abrir los libros como si fueran regalos: Quitar la envoltura de un libro, es como abrir un regalo, se siente la misma emoción, pensar en qué contenidos tendrá es por demás agradable y condicionante. 
  • Olerlos: Habrán notado que cada libro huele distinto, dependiendo del tipo de hojas, si son blancas, delgadas, guesas o más amarillitas, de cualquier forma sus olores son peculiares y no hay nada comparable. 
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  • Observar detenidamente su portada: Sus colores, sus detalles, algunas portadas tienen relación con el contenido de lo escrito, otros no tienen ni la menor relación (Aún no comprendo por qué las portadas de los libros de Gabriel García Márquez en editorial Diana son todos con aves ¿?). 
  • Elegir la próxima lectura por la portada: Algunas portadas las hacen taan bonitas, que irremediablemente me llaman, dicen que no hay que juzgar un libro por su portada pero he de decir que la mayoría de las veces en que lo he hecho, he acertado a mis gustos. 
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  • Lavarme las manos antes de leer: Una manía algo extraña, pero no quiero tomar un libro con las manos sucias, ni ponerlo en un lugar que esté sucio o con comida. 
 
 La imagen puede contener: naturaleza y exterior
  • No prestar mis libros favoritos: No volveré a hacerlo, si alguna vez lo hice, terminé perdiéndolo o lo entregaban muy sucios. 
  • Ver cuántas páginas tiene: Antes de comenzar a leer algún libro, me fijo en cuántas páginas tiene, confieso que me asustó que Jane Eyre tuviera casi 600 páginas, pero no fue para nada pesado, al contrario, tanto disfruté página por página de ese libro que se ha convertido en uno de mis preferidos. 

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  • Preferir los libros de papel: Intenté leer en dispositivos electrónicos pero concluí que lo mío son los libros de papel, desde mi perspectiva, simplemente no hay comparación, tocarlos, sentirlos, olerlos, aunque haya que trabajar más para comprarlos. 
  • Perder los separadores: Y cualquier cosa se puede convertir en un separador, desde una tarjeta de presentación hasta las etiquetas de la ropa.
  • Subrayar: Ya sea el subrayado o poner corchetes es algo que usualmente hago sobre las líneas que me gustan, y en frases o diálogos que llaman mi atención. Es una de las manías que a muchos disgustan pero que a mí me parece útil y práctico.

¿Cuáles son sus propias manías con los libros?