viernes, 21 de junio de 2024

Las "etapas" del duelo

Cuando leo o escucho cerca de pérdidas, de distinta índole, separación de pareja, por fallecimientos, por pérdida del trabajo, etc, se suele nombrar como referencia las etapas descritas por Elisabeth Kübler-Ross: Negación, enojo, negociación, depresión y aceptación. Cuando esto sucede sospecho que no son especialistas en duelos y pérdidas pues se suele copiar y pegar información fácilmente de internet, aunado a un desconocimiento sobre la autora, pues Kübler-Ross trabajó con enfermos terminales y las etapas que ella describe (1970) son parte de su estudio en los últimos días de sus pacientes, no aplicándose para los que se quedan ni para otros tipos de duelo. Incluso ya varios teóricos no están de acuerdo con llamarle "etapas" pues esto sugiere síntomas que siguen una línea esperada y por supuesto, como no hay dos personas iguales en el mundo, tampoco hay dos duelos iguales. Es esperable que se experimente una sintomatología física, emocional y cognitiva que compartimos como seres humanos, pero no seguimos una línea recta donde esperas estar en un sitio y luego cronológicamente en el otro porque el duelo no es así. Tengamos cuidado pues en nuestras referencias ya que es fácil encontrar todo tipo de información en internet, se sugiere buscar bibliografía especializada sobre los duelos y pérdidas.

No hay que tomar las etapas tan literalmente, recordemos que son teorías y que hay muchos teóricos que han estudiado el tema como Alba Payás, Jonh Bowlby, Robert Neimeyer entre muchos otros.

Actualmente ya se habla menos de etapas que nos deja en un papel pasivo dentro del proceso, sino de "tareas", esto me parece más acertado en el momento de trabajar el duelo.

viernes, 14 de junio de 2024

La importancia de elaborar un duelo después de una ruptura

El duelo es una respuesta que el ser humano experimenta después de la pérdida de algo o alguien que amó y que considera valioso. Está respuesta tiene que ver con una serie de reacciones físicas, emocionales y cognitivas. 
En una relación de pareja donde uno amó y comprometió tiempo, espacio en su vida y en su corazón, si tú dijiste te amo y lo sentías en verdad y crees que el tiempo y experiencias que compartieron fueron valiosas, es importante que cuando hay una ruptura por el motivo que sea, elabores un duelo, te des la oportunidad de hacerlo pues es un tiempo para tí, de regresar esa energía a ti mism@. El duelo es un camino que nos regresa a nosotros mismos, es contactar con el vacío de lo que ya no está. Y en una sociedad donde evitamos el dolor y donde nos dicen que pasemos la página casi de inmediato porque no nos quieren ver tristes es realmente importante que aprendamos que cuando uno compromete su corazón es debido dejar pasar un tiempo antes de involucrarte sentimentalmente con otra persona ¿cuánto? Depende. Como no hay dos personas iguales en este mundo tampoco hay dos duelos iguales. No hay reglas de tiempo, aunque se recomienda que mínimo sean 9 meses a un año antes de comenzar a salir con otras personas, sin prisas y tampoco es necesario hacerlo si tú no te sientes comod@. Hay quienes intentan dar fórmulas dependiendo del tiempo que haya durado la relación pero eso también es relativo, hay relaciones largas muy desgastadas y hay relaciones breves muy intensas y en las que la ruptura puede doler muchísimo. 
Más que respetar a la ex pareja, es respetarse a uno mismo, aprender de nosotros mismos y de esa relación, reflexionar, estar con nosotros, llorar, dejar que duela sin el intento de que alguien más sea nuestra tabla de salvación ante ese dolor, pues entrar en una relación a las pocas semanas puede estar disfrazado de dependencia y de evitación del dolor. Si no se elabora el duelo tarde o temprano nos perseguirá como un fantasma y quizás pase tanto tiempo que no reconozcamos de donde viene ese malestar, ya platicaremos sobre eso en un post especial sobre las consecuencias futuras de los duelos no elaborados. 

lunes, 20 de mayo de 2024

El día que conocí a Rosa Montero

Ayer conocí en persona a Rosa Montero en la feria nacional del libro de León en la presentación de su nuevo libro " Cuentos verdaderos". El primer libro que leí de ella fue " La ridícula idea de no volver a verte" y me impactó tanto que de ahí no he dejado de leerla. Alguna vez Christophe André escribió que tenía reservas en conocer a sus escritores favoritos porque algunas veces le decepcionaba su personalidad, como que no coincidía lo que escribían con cómo eran o cómo hablaban. Rosa Montero en este caso es más de lo que pensé, tiene una chispa, una personalidad arrolladora, impresionante, es hermosa, graciosa, alegre, elocuente, inteligente, ocurrente, amable y yo que tenía pensado decirle tantas cosas o al menos que la amaba jejeje pero estaba impresionada, nerviosa y solo pude darle mi libro para que hiciera el favor de firmarlo, lo hizo con esa alegría y amabilidad que la caracteriza, además llevaba calcomanías! Imagínense, qué persona tan detallista y linda es! 
A cada dedicatoria le pegaba una y con esa paciencia tuvo tiempo para ponerle también una a mi niña de 3 años en la mano y le dijo que era una niña preciosa, así que qué más podía decirle sino darle las gracias.. a veces la admiración es callada por fuera y explosiva por dentro, dónde el corazón late a mil y tu admiración y respeto crece enormidades y piensas que ha sido uno de los mejores días de tu vida 🩷⭐
Gratitud por tener la oportunidad de conocer en persona a una escritora con tanto ángel, ahora en pocas palabras la amo y admiro más 🩷

miércoles, 8 de mayo de 2024

Sobre el duelo y el vínculo de apego

"El duelo no es únicamente un sentimiento, se halla en lo más profundo del corazón, en el centro espiritual y mental de la persona... es el conocimiento de una pérdida valiosa". Dice Lukas E. en su libro "En la tristeza pervive el amor". 

En la actualidad no nos tomamos el tiempo necesario para elaborar nuestros duelos, creemos que "pasar la página" lo más rápidamente posible es lo mejor, vemos parejas que se separan y al poco tiempo están con otras personas.

El tiempo que vivimos y hemos compartido con una persona es importante, si dimos el corazón y fue una relación donde hubo amor, ¿no creen que valga la pena llorar?, sentir, darnos un tiempo considerable antes de entrar a otra relación, por respeto a nuestras palabras, a lo que vivimos, dijimos, prometimos y sentimos en su momento.

¿Cómo se construye el vínculo? Como seres sociales estamos hechos para vincularnos con otras personas, y es claro que no con todas las personas vamos a formas apegos, sino con unas cuantas, el apego requiere de saber que la persona estará ahí para nosotros, haber experimentado sentimientos de unión, haber pasado por momentos especiales o significativos, experiencias de encuentro y otro gran ingrediente es creer a esa persona especial, diferente del resto, únic@. Por ello cuando ese vínculo se disuelve creemos que algo de nosotros mismos se nos ha ido, el apego, los sentimientos que hemos involucrado nos orillan a experimentar aflicción, tristeza profunda. 

Y se vale sentir tristeza, llorar, extrañar, se vale sentirse vulnerables pues algo de nosotros se va con el otro y algo del otro se queda en nosotros. No nos apresuremos, hay que tomarnos el tiempo suficiente para recuperarnos, no pretender que la vida sea todo felicidad, no tiene por qué, las pérdidas y el dolor son parte de la vida. Si nos duele es porque hemos amado. 

domingo, 5 de mayo de 2024

Implicaciones sociales del duelo

El duelo es una respuesta ante un perdida de diferentes índole que implica una serie de respuestas emocionales, cognitivas, físicas y conductuales. No de todas las perdidas elaboramos un duelo, pues esto tiene que ver con la fuerza del vínculo que se tenía con aquello que perdimos, lo significativo, lo importante para nosotros que haya sido. 

Hace años viví un duelo, y muchas personas alrededor mío, no entendían lo que experimentaba, socialmente no estamos tan educados/preparados al respecto. Ahora que estudio la maestría en tanatología y he leído libro tras libro sobre el duelo he comprendido esos cambios, ese llorar hasta no poder respirar, esas noches de no poder dormir despertándome con frecuencia, ese querer ya estar bien pero como por inercia, regresar al dolor una y otra vez. Esto habla sobre la fuerza del vínculo, es el precio de amar algo o a alguien. Cuando has amado tu cerebro, tu cuerpo responden con una aflicción intensa cuando se van. Y está bien pues es el camino para adaptarte a una vida sin aquello. Recuerdo que me decía una persona: "Es que a veces estás bien y otras mal". Y así es el proceso, se llaman oscilaciones y durante el primer año son muy intensos, aunque los demás quieran verte bien de una semana a la otra y deseen que pases la página lo más rápido posible porque les incomoda tu dolor, la cosa no es así y tenemos que aprender a respetar los procesos propios y de los demás. 

Dejarnos sentir cura, a sabiendas de que el proceso de duelo no es algo lineal sino dual, que va del dolor a un poco de calma, luego dolor y luego calma de manera oscilante al principio muy fuerte en todos los sentidos. En un solo día podemos ir de sentirnos profundamente tristes por la mañana y luego por la tarde experimentar un descanso del dolor y sentirnos contentos o en calma. 

Estos cambios y el estar experimentando una serie de respuestas emocionales y cognitivas no es tanto de lo que comúnmente dicen las personas "echarle ganas" sino de un proceso que es natural y sano aunque sea doloroso, es ir experimentando sin reprimir, sin negar y qué mejor que estar acompañados de personas que puedan ser compañía sin juzgar, sin presionar aprender a ser compasivas que desarrollen la capacidad de escucha y atención de la persona querida, llámese amigo, familiar, pareja, etc. A veces el mejor regalo no son las palabras correctas, sino actos de amor y de servicio como abrazar, escuchar, estar presentes frente al dolor del otro. 

miércoles, 10 de abril de 2024

Sobre la brevedad

No todos los amores están destinados a ser por años, a casarse, tener hijos y envejecer juntos. Hay historias cortas con mucho encanto, con momentos maravillosos cuya brevedad en absoluto significa que no fue amor. Quizás el destino o las circunstancias del momento los separó. Pero esas pequeñas grandes chispas que encendieron el corazón se quedan para siempre, breves, grandes amores. Sus recuerdos, su aroma, semejante a un buen perfume, despiertan las mejores sensaciones.  La ventaja de ellos es que se quedan intactos en el tiempo, como una fotografía que no envejece. A esas historias la rutina y el mismo paso del tiempo no las desgasta, no las consume. 

viernes, 5 de abril de 2024

Sobre la pérdida

La historia de la pérdida en el ser humano comienza en el momento en que nacemos. Perdemos para siempre el calor interno del vientre de mamá, ese lugar cómodo y seguro del que salimos para enfrentamos a un lugar desconocido. Al crecer poco a poco van agregándose más pérdidas, que van formando a su vez parte de nuestra identidad. Puede ser un juguete muy querido en la infancia, el osito o la muñeca que olvidé en algún sitio... Una mascota que fallece, un perrito o un gatito muy amados o algún familiar o persona cercana. 

Vamos también a perder nuestro cuerpo de niños, nuestro primer amor, quizás nos cambiemos de casa o de lugar de residencia, de escuela, vemos cómo se van algunos amigos, luego perdemos nuestra dependencia de papás y tenemos que ser más autónomos para elegir empleo o profesión. Durante ese camino perdemos algunos un poco la vista (usar lentes) mientras los amores se van acumulando en el historial de pérdidas, empleos, más amigos, algunos fallecimientos más. Es curioso, ¿verdad? Cómo una persona al perder está en constante renovación, en constante cambio y transformación. 

Tipos de pérdidas:

Pérdidas biológicas: Relativas a crecimiento mismo de la persona como cambios de acuerdo a la edad, dejar el cuerpo de niños, disminución de la vista, caída del pelo, que te salgan canas, etc. 

Pérdidas materiales: No son pérdidas menores, hay que evitar comparar el dolor o minimizarlo pues hay pérdidas que duelen mucho, como puede ser una casa, dinero, algún objeto con un significado especial, incluso hasta fotografías que nos gustaban mucho o recordaban a alguien querido y que por alguna razón se perdieron. 

Pérdidas emocionales: Aquí entra la pérdida de un amor o de varios, rompimiento de pareja, divorcio, cuando una amistad se va a vivir a otro país por ejemplo y sabes que la relación cambiará, o que por un conflicto dejan de ser amig@s, algún otro vínculo como una relación laboral, etc. 

Pérdida fisiológica: Se refieren a la parte de nuestro cuerpo y de la salud, como puede ser alguna amputación de un miembro, alguna cirugía que implicara el retiro de algún órgano, el diagnóstico de alguna enfermedad crónico-degenerativa, que por algún accidente se quedase en silla de ruedas por ejemplo. 

Pérdidas de vida: Son las pérdidas por fallecimiento de personas cercanas, familiares, mascotas. 

Hay algunas pérdidas con las que seguimos sin mayor dificultad y otras que nos llegan al alma, que duelen demasiado, de las que necesitamos hacer un duelo y darnos un tiempo para trabajarlas y sanar. La tristeza que nos genera nos lleva a bajar la actividad a la que estábamos acostumbrados para darle espacio al duelo y al camino a la adaptación. Hacer un duelo es una decisión, el no hacerlo cuando perdemos algún importante o significativo conlleva a que eso no se elimine, sino que se archive y pase factura en algún tiempo.