domingo, 1 de noviembre de 2026

Sobre hacer un espacio a nosotros mismos

Hace poco en una cena familiar una de mis tías me preguntó que si seguía leyendo (una prima y yo somos las lectoras de la familia). 
La psicología y los libros han sido las dos pasiones de mi vida, ¿Cómo dejarlas? 
Y es que es difícil en la vida adulta continuar con eso que te hace seguir siendo tú, conservar tu esencia en medio de todo lo que se tiene que hacer. Dos trabajos diferentes, ser mamá, el hogar. Se puede dejar atrás por supuesto, pero ¿qué vida sería esa? Dejar lo que te apasiona. A veces somos zombis del hacer. Mi hermano me dice "¿Quién lee en estos tiempos?"

Y sí, es rarísimo ver a alguien leyendo un libro en papel (leyendo un libro para empezar) ayer iba caminando con mi niña por el jardín y ví a una mujer con un perrito leyendo un libro en una banca muy a gusto y voltee para cerciorarme de que no era una aparición. Mi mente sabe que no es una imagen muy usual.

Es todo un acto de rebeldía, ese de no dejarse atrapar por la corriente del celular, ese mundo donde volteas para todos lados y gente de todas las edades está agachada viendo videos en el teléfono. 

Llevo para todos lados un libro en papel o el Kindle, me acompañan cuando camino, me acompañan en la escuela por si tengo algún espacio para leer, me acompañan en el carro por si me da chance el camino en carretera, me acompañan en el consultorio. Y así es como les doy tiempo cada día en mi vida. Así es como haces con lo que te importa: les das espacio. 

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