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sábado, 6 de diciembre de 2025

Vivir con nuestros muertos

 "Vivir con nuestros muertos" de Delphine Horvilleur, uff, qué libro, el único libro que me ha hecho llorar este año, con la historia de "Ariane", tardé en volver de ella, aunque todas son muy conmovedoras y es que ella es una rabina, escritora y filósofa que oficia ceremonias funerarias donde se despiden a las personas que han fallecido y se encarga de recopilar datos e información sobre su vida para esos momentos en que como ella menciona refleja a los familiares y amigos de algún modo cómo ha sido la vida y la persona que partió. 


Como digo es profundo y conmovedor, cada capítulo trata sobre la ceremonia de las personas a las que ha acompañado en su último adiós retratando el impacto humano que se tiene frente a la muerte de alguien cercano, la forma en que cada familia atraviesa esos momentos tormentosos del dolor y el shock. ¿Qué se le puede decir a una persona que acaba de perder a un ser querido y tiene destrozado el corazón?

Al leer puedo darme cuenta de que Delphine es una mujer muy valiente, inteligente y especial que utiliza el humor de manera constante en el libro y al redactar también plasma partes de su propia vida y sus pensamientos y creencias sobre la vida y la muerte.

Hay un chiste que te mueve porque es muy crudo: "Estos son dos supervivientes de los campos que están haciendo humor negro sobre el Holocausto. Dios, que pasaba por allí, los interrumpe: -Pero ¿cómo os atrevéis a bromear con tamaña catástrofe?-, y los supervivientes le dicen: ¡Tú qué vas a saber, si no estabas allí!". Reflejando el toque confrontativo con Dios respecto a las experiencias sumamente dolorosas que como humanos no comprendemos y hubiéramos querido que como ser supremo diera un gran estate quieto a la gente malvada para poner orden, un ¡ya basta! 

Es un libro maravilloso, Delphine logra captar la esencia de las personas que acompaña y hacer de esta manera un homenaje a su vida por medio del lenguaje escrito.  

"Me he dicho muchas veces que tanto para mí como para mis seres queridos deseo que el día de nuestro entierro nuestras vidas puedan ser evocadas desde una perspectiva distinta de la tragedia, que se nos brinde la posibilidad de ser rememorados mediante otros léxicos y otros registros, que nuestras vidas puedan verse como un thriller, una serie romántica, una leyenda mitológica o incluso una comedia popular. lo que sea con tal de que en nuestro entierro se nos permita no ser reducidos a nuestras muertes y transmitir cuán vivos estuvimos en vida".

"Muchas veces he tenido ganas de llorar con ellos, de desmoronarme a su lado, de sollozar a su ritmo. Pero siempre he sabido que debía vetármelo.

Sabía que mi papel me protegía un poco y me obligaba a mucho. Que podía cubrirme con él para mantener a raya el torrente de emociones que arrasaba con todo a su paso pero que a mí, en mi papel de acompañante, me brindaba el privilegio de un refugio flotante al que podía agarrarme igual que a un salvavidas insumergible. 

También me parecía que debía mantener la emoción a distancia porque su efecto sobre los deudos podría ser devastador. El rabino o el oficiante no puede, ni debe, entrar en perfecta empatía con aquellos a los que está respaldando. Precisamente su deber consiste en no hacer suyo el dolor de las personas a las que acompaña, y en encarnar el pilar de una verticalidad que las ha abandonado".  


sábado, 14 de agosto de 2021

El regreso

Hace días leí un relato de José María Latorre, llamado "el regreso" parte del libro "Música muerta y otros relatos", trata acerca de un hombre que vuelve a la ciudad donde creció luego de muchos años de no visitarla y se encuentra con muchos cambios, tanto en el paisaje, como en las personas que lo habitan, es una historia nostálgica, de añoranza, en el que una persona trata de volver a los lugares y a las personas que tiene en sus recuerdos, pero la realidad ha cambiado. 

Me gustó tanto que lo volví a leer, creo que volveré a hacerlo pues continúa dando vueltas en mi mente, sobretodo esta reflexión de cuando el protagonista visita el cementerio:

"... Pero no veía en las fechas de las lápidas el resumen de unas existencias, sino la constatación de un vacío, de un mundo que se había ido para siempre dejando lo más superficial de él en las fotografías, en los libros y en las filmaciones caseras... Y así fue comprendiendo el sentido de una vieja frase que aseguraba que cada muerte no significaba el final de un mundo sino el final del mundo. ¿Qué quedaría de él mismo sin sus sensaciones y pensamientos más íntimos, desaparecidos con su vida cuando llegara el momento? Poco a poco, aquel mundo pasado se extinguiría... Detrás de las lápidas no había más que huesos y polvo, ni un rastro de lo que habían sentido ante cada hecho, ante cada paisaje, como si nunca hubieran existido. Con su muerte había desaparecido su propia percepción de lo que se entiende como realidad".



lunes, 29 de febrero de 2016

Libro tibetano de Sogyal Rimpoché


“El libro tibetano de la vida y de la muerte” de Sogyal Rimpoché. No he terminado de leerlo aún. Uno se tiene que tomar su tiempo cuando de libros de monjes budistas se trata porque de pronto, o al menos a título personal, no estoy tan familiarizada con el lenguaje que utilizan, debo detenerme a analizar lo que hay detrás de sus palabras y que además en éste libro encontramos un tema especial,  hablar sobre la relación de la vida con la muerte, en verdad es un tema escabroso del que no a mucha gente le gusta leer pues por lo general se huye del tema, se evita y se reprime. Sin embargo, de muerte no es de lo único que habla, sino de la experiencia de vivir, de los apegos, de la meditación (traer la mente a casa), los cambios, etc. Este libro es muy bueno y voy encontrando conforme leo, párrafos y frases que me han gustado mucho y que ofrecen un poco de poesía y paz al tema, comparo los que he subrayado:
   
“Muchas veces me pregunto: “¿Cómo es que todo cambia?” Y sólo encuentro una respuesta: la vida es así. Nada, nada en absoluto, posee el menor carácter duradero. Buda dijo:

Esta existencia es tan efímera

Como las nubes de otoño.

Observar el nacimiento y la muerte de los seres

Es como contemplar los movimientos de un baile.

La vida entera es como un relámpago en el cielo;

Se precipita a su fin como un torrente

Por una empinada montaña”.


“Cada vez que oigo el murmullo de un arroyo de montaña, las olas que rompen en la orilla o el palpitar de mi propio corazón, oigo el sonido de la impermanencia. Son su pulso, su latido, y nos incitan a soltar todo aquello a lo que nos aferramos… Con cada cambios sucesivo, nuestra comprensión de expande un poco más, y nuestra visión de la vida se vuelve más profunda y más amplia… Mediante las tempestades del cambio podemos aprender a cultivar una calma llena de dulzura, pero inquebrantable”.

"Sabed que todas las cosas son así:
Un espejismo, un castillo de nubes,
Un sueño, una aparición,
Sin una realidad esencial, pero con cualidades que pueden ser
percibidas.

Sabed que todas las cosas son así:
Como la luna en un cielo claro
Reflejada en algún lado transparente,
Aunque la luna nunca se haya desplazado a ese lago.

Sabed que todas las cosas son así:
Como un eco proveniente
De la música, de sonidos y de llantos,
Y sin embargo en ese eco no hay melodía.
Sabed que todas las cosas son así:
Como un mago que crea ilusiones
De caballos, de bueyes, de carros y de otras cosas,
Nada es lo que aparenta ser.”